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Artículos referidos al pasado del hombre antes del conocimiento de la escritura.

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Artículos referidos al pasado del hombre en una época entre el conocimiento de la escritura y la caída del Imperio Romano.

HISTORIA MEDIEVAL

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre la caída del Imperio Romano y el descubrimiento de América.

HISTORIA MODERNA

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre el descubrimiento de América y la Revolución Francesa.

HISTORIA CONTEMPORÁNEA

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre la Revolución Francesa y la época actual.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.

En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar al régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. Sin embargo, la subida al poder del Partido Bolchevique no estará exento de una oposición que cristalizará en el surgimiento de una guerra civil que asolará el país y que terminará por imponer el poder comunista. La Guerra Civil dejará al país asolado y debilitado económicamente pero unido políticamente bajo una bandera impuesta al conjunto de la población. 

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Revolución de 1917.
La  Revolución Rusa: La NEP, la III Internacional y la era de Stalin.


 LA GUERRA CIVIL (1917-1923)

El 3 de marzo de 1918 los comunistas firmaban con Alemania la paz de Brest-Litovsk: Rusia salía de la guerra, al tiempo que entregaban a los alemanes el control sobre las provincias bálticas, Polonia y Ucrania. Pero la paz real no llegó pues el país se había hundido inmediatamente en una guerra civil, tras la subida al poder de los bolcheviques. Así, al Ejército Rojo bolchevique (creado por León Trotsky) se le oponía un Ejército Blanco compuesto no sólo por los antiguos reaccionarios zaristas, los liberales y los burgueses, sino también todos los tipos de socialistas antileninistas, que se dispersaron en todas direcciones para organizar la resistencia contra el régimen de los soviets, y obtuvieron la ayuda de los aliados occidentales.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la presencia de campesinos que rechazaban los reclutamientos forzados y los requerimientos, y que se enfrentaron tanto al Ejército Rojo y como al Blanco. Estas guerrillas campesinas se centraron en la lucha contra las ciudades, independientemente del bando por el que luchaban y en ellas jugaron un papel esencial los desertores de ambos ejércitos. Era el Ejército Verde, donde campesinos y minorías nacionalistas y separatistas constituían el grueso del contingente.

A esta caótica situación había que añadir, además, a anarquistas y anarcomunistas, fundamentalmente de Ucrania, que formaron el llamado Ejército Negro. Este Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania contaba con un amplio apoyo de la población pues estaba formado en su mayoría por campesinos en la defensa de las tierras en las que vivían.

Lenin y Trotsky (ambos en el centro de la imagen) entre soldados y delegados
del Décimo Congreso del Partido Bolchevique (1921)
Fuente: Wikimedia commons

Debido a las diferencias ideológicas y a las enemistades naturales, estos ejércitos podían aliarse entre sí o enfrentarse entre ellos dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, parecía que el Ejército Blanco era un enemigo natural del resto, aunque contaban con un discreto apoyo de las fuerzas aliadas (inmersas en la Primera Guerra Mundial).

Aunque estaba rodeado por fuerzas enemigas, el Ejército Rojo controlaba un territorio cohesionado y centralizado que incluía Moscú y Petrogrado. Mejor disciplinado y organizado, contaba con las mejores infraestructuras. Los Blancos, en cambio, estaban divididos y les resultaba difícil organizarse para pasar a la ofensiva. Pero su mayor problema radicaba en que representaban a un régimen contra el que la propia población se había levantado, injusto y desigual, y que no reconocía ninguna concesión a las minorías nacionales. Por ello, la gran masa del pueblo se sentía más cómoda con una victoria bolchevique, a pesar de sus posibles diferencias y de que no faltaran las acciones violentas.

Mapa sobre el reparto de fuerzas durante la guerra civil
elaborado a partir de Soviet Union - Transcaucasia / Shadowxfox / CC BY-SA 3.0
En cuanto al nuevo régimen, la más antigua de sus institucio­nes era el Partido, al que seguían los Soviets y el Consejo de Comisarios del Pueblo. Se fundó el Ejército Rojo, una policía política llamada la Cheka y se promulgó una constitución.

La Cheka aparece con poderes muy extensos, fruto de las circunstancias del momento y experimentó un desarrollo enorme. La decisión  de Lenin y el Politburó la ejecución secreta y sumaria de la totalidad de la familia imperial chocaba con las intenciones de quienes hubieran preferido un proceso público del zar Nicolás II y se lleva a cabo la noche del 17 de julio de 1918 en Yekaterimburgo. Ya no había vuelta atrás, el imperio había desaparecido para siempre.

El zar Nicolás II y su familia en 1913, cinco años antes de su ejecución.
De izqda. a dcha., Olga, María, el zar Nicolás II, la zarina Alejandra, Anastasia, Alexis y Tatiana,

 por Boasson and Eggler. Fuente: Wikimedia Commons  
Durante aquellas guerras civiles, el Terror Rojo estalló en Rusia. La Cheka fue la más formidable policía política hasta entonces conocida. El Terror bolchevique se proponía la extermina­ción física de todos los que se oponían al nuevo régimen. El Terror logró su objetivo y, juntamente con el Ejército Rojo, estableció el nuevo régimen. Los demás bandos, sin embargo, no fueron ajenos a estas prácticas y la violencia radical y social se generalizó en la totalidad del país. Métodos como el  internamiento de adversarios militares y políticos en campos o la toma de rehenes fueron prácticas generalizadas.

La violencia popular generalizada se extendió durante toda la guerra civil. Incluso los poderes locales radicalizaron sus posturas dejando escapar su odio acumulado durante años tanto como actuaban arbitrariamente. Las persecuciones antisemitas se convirtieron en práctica habitual.

Ya a partir de 1920, la balanza empezaba a caer del lado rojo, debido quizás al escaso apoyo popular de los blancos y a su mayor desgaste. Sin embargo, retrasaron su inevitable final hasta 1923. Sin embargo, la concentración bolchevique en su enemigo natural y el desgaste de este esfuerzo permitió la multiplicación de rebeliones de distinto signo (como la rebelión de Kronstadt, la de Tambov o la revolución majnovista) y el surgimiento de poderes locales cuya supresión retrasó el final de la guerra.


Tropas del Ejército Rojo atacando la fortaleza de Kronstadt (1921)
Fuente: Wikimedia Commons


 EL COMUNISMO DE GUERRA

En política social, los bolcheviques, al principio, no adoptaron grandes planes, contentándose con una mezcla de principios y conveniencias, conocido como «comunismo de guerra». Nacionalizaron algunas de las más grandes empresas industriales, pero dejaron el grueso de las mismas bajo el control de los obreros. El problema acuciante era el de encontrar alimentos, y para ello el nuevo gobierno estableció requisas, exigió a los campesinos que hiciesen las entregas acordadas e invitó a los sindicatos a enviar destacamentos armados por todo el país para procurar alimentos por la fuerza.

Mientras la guerra seguía librándose, la moneda se hundía fruto de la inestabilidad en que se veía inmerso el país. En esta tesitura, el trueque y los pagos en especie se convierten en moneda corriente. El nuevo régimen instauró la gratuidad de las viviendas, y de ciertos servicios públicos.

Se estableció una economía dirigida desde el aparato estatal, las necesidades del momento requieren volver a instaurar prácticas llevadas a cabo en las fábricas antes de la guerra y contra las que los obreros se habían rebelado. En la esfera rural, se realizan requisas forzadas para abastecer a las ciudades y al ejército. Sin embargo, la guerra continuaba arruinando la economía y destruía las infraestructuras del país. El mercado negro adquirirá una importancia creciente. La hambruna de 1921 asoló el país y las requisas y los racionamientos aumentaron.

Cartel sobre la hambruna de 1921, por Iván Vasilevich Simakov (1921)
Leyenda: "¡Recordad a los hambrientos!"

Fuente: Wikimedia Commons
En las ciudades, el racionamiento y las duras condiciones urbanas en un país en guerra provocaron la salida de miles de personas e dirección al campo. Por consiguiente, las grandes ciudades perdieron casi la mitad de su población.

La propaganda se generaliza e impregna cada manifestación de la vida social. Se lleva a cabo también un esfuerzo para alfabetizar y educar a la población, conscientes de la poderosa influencia que puede implicar, a largo plazo, el control de la cultura y la enseñanza sobre la población.

Mientras tanto, la guerra civil continuaba. Pero las fuerzas antibolcheviques nunca llegaron a unirse, ni tampoco los aliados llegaron a ponerse de acuerdo. En 1922 la guerra civil terminaba.

Tras el caos y la destrucción de la guerra, Rusia aparecía como un país arruinado y en el que la autoridad del Estado descansaría sobre los hombros de un partido único con un poder absoluto. La seguridad de la sociedad se logró a costa de la libertad individual. Las aspiraciones revolucionarias, que habían costado tanta sangre, habían sido secuestradas por aquellos mismos que habían intentado ponerlas en práctica. La dictadura del proletariado no dejaba de ser una dictadura y aún cuando el Terror se redujo, el aparato policial seguiría funcionando.

El comunismo de la URSS - La Revolución de Lenin,
subido por MrAndrews727 a https://www.youtube.com 


 LA FORMACIÓN DE LA URSS

Los bolcheviques habían establecido las fronteras del nuevo estado coincidentes con las del antiguo imperio zarista, excepto en el lado europeo. Rusia había perdido millones de kilómetros cuadrados de territorio, pero se consiguió la paz y el régimen se mantuvo.

Con el final de las guerras civiles y de la intervención extranjera en 1922, fue posible establecer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La concepción dominante era una combinación de lo nacional y lo internacional: reconocer la nacionalidad mediante la concesión de autonomía a los grupos nacionales, a la vez que se conservaban aquellos grupos, integrados en una unión superior, y se permitía la incorporación de nuevos grupos.
Emblema de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, por Pianist
Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0
La Unión Soviética fue establecida como la unión de las Repúblicas Soviéticas de RusiaUcraniaBielorrusia y Transcaucasia. De esta forma, el Estado soviético se establecía como una federación de repúblicas, cada una con sus propios organismos políticos y administrativos. El 28 de diciembre de 1922, se aprobó el Tratado de Creación de la URSS. La Constitución de 1924 establecía la Unión, declaraba que todas las repúblicas miembros podían separarse y que podían agregarse repúblicas socialistas de nueva formación. De esta forma se legitimaba la Unión.

Mapa sobre la formación de la URSS y la incorporación de las distintas repúblicas

domingo, 31 de agosto de 2014

La Revolución Rusa: La Revolución de 1917

A principios del siglo XX, la situación económica rusa era de atraso con respecto a las naciones europeas vecinas. La modernización y la industrialización trajeron un desfase entre los grandes propietarios y la clase asalariada, que toma conciencia de su situación e iniciará una lucha por sus derechos que alcanzará consecuencias imprevistas. En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar el régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. La fórmula será exportada posteriormente fuera de Rusia.    

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.
La  Revolución Rusa: La NEP, la III Internacional y la era de Stalin.


 LA REVOLUCIÓN DE FEBRERO 

En 1914, las políticas internacionales de las grandes potencias europeas chocaron en el conflicto bélico más sangriento que había vivido la humanidad: la Gran Guerra, a la que Rusia no fue ajena. Una vez más, a imagen de lo ocurrido en 1905, la guerra sometió al régimen zarista a una prueba que no pudo resistir. Con el estallido bélico, los miembros de la clase media ofrecieron su apoyo al gobierno y todos los partidos (salvo el POSD) apoyaron la participación en la guerra. Aunque éste recelaba de aquellos signos de actividad que surgían fuera de los círculos oficiales. Sin embargo, la entrada rusa en la Primera Guerra Mundial, podría satisfacer las ansias expansionistas del zarismo pero no iba a repercutir en ningún beneficio para las clases humildes que sangrarían en el campo de batalla. El obrero y el campesino se incorporaban al ejército sin ninguna convicción y, para colmo de males, la guerra comenzaba con varios desastres.

Petrogrado en marzo de 1917
Fuente: Wikimedia Commons

Las duras derrotas (especialmente sangrantes en el frente prusiano) eran un reflejo de unas tropas desmoralizadas e irregularmente adiestradas, dirigidas por oficiales mal preparados. La infraestructura de la guerra era claramente insuficiente (con una deficiente red ferroviaria, y falta de recursos armamentísticos e incluso alimenticios). Como resultado, las cifras de bajas eran escandalosas. Mientras los insuficientes recursos eran destinados al frente por las necesidades de la guerra, el hambre y la escasez se extendieron lentamente por el país originando huelgas y una gran inestabilidad.

Fuerzas cosacas en la Primera Guerra Mundial, por Ray Mentzer (1914)
Fuente: Wikimedia Commons
Por otra parte, la vida en la corte rusa era pintoresca. La zarina Alejandra, de origen germano (de hecho, no hablaba ruso con fluidez), miraba con desprecio a todos los rusos ajenos a su círculo, incitaba a su marido a comportarse como un autócrata orgulloso, y escuchaba los consejos de un hombre que se autodefinía como santo, Rasputín, que ejercía una enorme influencia sobre la pareja real. El asesinato de éste fue un signo más de la desafección de todos los estratos del pueblo ruso hacia el régimen zarista.

Durante la guerra, en 1915, se suspendió la Duma, aunque al año siguiente fue reunida de nuevo, y a pesar de haber sido siempre tan conservadora, expresó su enérgica indignación por la forma en que se llevaban los asuntos. Entre todos los elementos de la población aumentaba el descontento por el curso de la guerra y por la ineptitud del gobierno. El zar comenzó a pensar en la represión y suspendió nuevamente la Duma. Incluso los más moderados llegaban a la conclusión de que la situación sólo podía resolverse por la fuerza.

Rasputín y sus admiradoras, por Karl Bulla (1914)
Fuente: Wikimedia Commons
Una vez más fueron los obreros de Petrogrado los que precipitaron la crisis. Los alimentos habían empezado a escasear, como en todos los países beligerantes, pero la administración zarista era demasiado torpe y estaba demasiado desmoralizada por la corrupción para establecer los controles que en los demás países se habían hecho habituales, como fijación de precios máximos o distribución de cartillas de racionamiento. En marzo de 1917, estallaron motines para reclamar alimentos, que pronto desembocaron, con la ayuda de los intelectuales revolucionarios, en insurrecciones políticas. El zar ordenó sofocar la rebelión pero, finalmente, las tropas de la ciudad se negaron a continuar disparando contra los insurgentes; el motín y la insubordinación se extendían. En unos pocos días, se había organizado en Petrogrado un Soviet de Diputados de los Obreros y de los Soldados.

Los dirigentes de la clase media pedían la destitución del gobierno y la formación de otro nuevo que contase con la confianza de una mayoría de la Duma. El zar se vengó disolviendo la Duma. Ésta creó un comité ejecutivo que se hiciese cargo de la situación, con lo que había dos autoridades en la ciudad: el Comité de la Duma, relativamente legal, y el Soviet de Petrogrado, que representaba a las fuerzas revolucionarias.

Ataque a la policía del zar durante los primeros días de la Revolución
Fuente: Wikimedia Commons
El Comité de la Duma, bajo presión del Soviet, creó el 14 de marzo un Gobierno Provisional, bajo la presidencia del príncipe Lvov, del partido K.D., y accedió a pedir la abdicación del zar. El ejército estaba poniéndose del lado de la revolución; los propios generales, incapaces de garantizar la lealtad de sus hombres, aconsejaron la abdicación del monarca. Nicolás II cedió y su hermano, el Gran Duque Miguel, se negó a sucederle. Y el día 17 de marzo de 1917 Rusia se convirtió en una República.


 LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE 

El Gobierno Provisional convocó elecciones mediante sufragio universal masculino para una Asamblea Constituyente, que prepararía una constitución para el nuevo régimen. Trató de continuar también la guerra contra Alemania. En julio se organizó una ofensiva, pero los ejércitos, desmoralizados, fueron derrotados rápidamente. Entre tanto, los campesinos invadían los distritos rurales, incendiando y saquean­do. En el frente los ejércitos se desvanecían; muchos altos oficiales se negaban a servir a la república y masas de soldados desertaban. El Soviet de Petrogrado, en oposición al Gobierno Provisional, exigía la inmediata terminación de la guerra.

Asamblea del soviet de Petrogrado (1917)
Fuente: Wikimedia Commons
Los soviets se generalizaron por el país cumpliendo la función de constituir tanto organizaciones de representación de trabajadores y ciudadanos como órganos de poder político en la casi totalidad del territorio ruso y donde se llevaba a cabo una democracia directa, a través de asambleas.

Las cuatro líneas básicas en las que se centraban las aspiraciones políticas de los soviets eran el establecimiento de una república democrática, la consecución de una paz inmediata en la Primera Guerra Mundial, la obtención de la propiedad de la tierra por los campesinos que la trabajaban y la consecución de una jornada laboral de ocho horas. En un Gobierno Provisional compuesto mayoritariamente por el partido que representaba a la burguesía liberal estas aspiraciones parecían difíciles de conseguir.

Lenin presentando sus "Tesis de abril" en el Palacio Táuride de Petrogrado (1917)
Fuente: Wikimedia Commons
Sin embargo, los soviets parecían respetar de una forma más íntegra el espíritu de la Revolución de Febrero, por la que los trabajadores se expusieron a sangrar. Estaban integrados por socialistas, mencheviques y bolcheviques (aunque éstos eran minoría), y socialrevolucionarios, mayoritariamente. Su apoyo al gobierno era dubitativo, pues eran conscientes de las evidentes diferencias sociales y políticas con sus representantes, y tenían el apoyo de la inmensa masa de trabajadores. Por ello, el Gobierno Provisional difícilmente conseguiría gobernar de forma efectiva sin el apoyo de los soviets.

Así pues, la revolución estaba ya muy avanzada cuando Lenin (procedente del exilio en Zurich) y los otros bolcheviques llegaron a Petrogrado, a mediados de abril. Inmediatamente, Lenin postula las llamadas «Tesis de abril» que explican la que debería ser la siguiente fase de la Revolución: la conquista del poder por parte del proletariado y el campesinado. Es decir, desde un principio se pusieron al lado del Soviet de Petrogrado y contra el Gobierno Provisional. Éste, en busca de apoyo popular, nombró presidente al socialista Kerensky.

Retrato de Aleksandr Kerenski
Fuente Wikimedia Commons
Los bolcheviques adaptaron su programa a las circunstancias del momento. Lenin se concentró en 4 puntos: la paz inmediata con las Potencias Centrales; redistribución de la tierra a los campesinos; entrega de las fábricas, de las minas y de otras instalaciones industriales a los comités obreros; y reconocimien­to de los soviets como poder supremo. Con este programa, y mediante infiltraciones y estratagemas, los bolcheviques alcanzaron una mayoría en el Soviet de Petrogrado y en los soviets de todo el país.

Estaba claro que la nueva situación no contentaba a nadie. En septiembre de 1917 se produce el fallido intento de golpe de estado de Kornílov. Contrarrevolucionario, el comandante en jefe del Ejército ruso, el general Lavr Kornílov, deseoso de aplicar una serie de reformas conservadoras, planeó un asalto al poder. Sin embargo, el Gobierno Provisional y los soviets, apoyados por la mayoría de la población, lo hicieron fracasar.

Lenin consideraba ahora que había llegado el momento de tomar el poder. En la noche del 6 al 7 de noviembre de 1917, los bolcheviques se apoderaron de la oficina central de teléfonos, de las estaciones de ferrocarril y de las instalaciones de energía eléctrica de la ciudad. Un barco de guerra apuntó sus cañones hacia el Palacio de Invierno, donde se hallaba reunido el gobierno de Kerensky. El Congreso de los Soviets declaró depuesto el Gobierno Provisional y nombró en su lugar a un Consejo de Comisarios del Pueblo, cuyo presidente fue Lenin. Trotsky fue nombrado comisario para asuntos exteriores y Stalin, comisario para las nacionalidades.

Esquema sobre los acontecimientos de las Revoluciones de 1917

Así se produjo la Revolución Bolchevique o Revolución de Octubre (según el calendario juliano). La Asamblea Constituyente, recientemente elegida, se reunió en enero de 1918. De 36 millones de votantes, sólo 9 habían votado al partido bolchevique. Pero Lenin disolvió la Asamblea al segundo día de sus sesiones. Se estableció entonces la dictadura del proletariadoUna guerra civil que asolaría el país estaba próxima a acontecer. Dos meses después, en marzo de 1918, los bolcheviques pasaron a llamarse Partido Comunista. 

La Revolución Rusa,
subido por Brian Canric a https://www.youtube.com

miércoles, 20 de agosto de 2014

La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX

A principios del siglo XX, la situación económica rusa era de atraso con respecto a las naciones europeas vecinas. El gigantesco Imperio Ruso no tenía el peso real que se le podría suponer. Con casi un 90 % de población campesina, luchaba a marchas forzadas por lograr una industrialización que materializara su potencial económico. Para enlazar su crecimiento con el de los países más desarrollados, desde el poder se procedió a modernizar sus estructuras de forma rápida, intentando modernizar sus antiguas estructuras. Sin embargo, la modernización y la industrialización trajeron un desfase entre los grandes propietarios y la clase asalariada, que toma conciencia de su situación e iniciará una lucha por sus derechos que alcanzará consecuencias imprevistas.    

Enlaces relacionados:
- La Revolución Rusa: La Revolución de 1917.
- La Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.
- La  Revolución Rusa: La NEP, la III Internacional y la era de Stalin.


 RUSIA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX 

Desde la década de 1860, el atrasado Imperio Ruso se desplazaba lentamente desde el absolutismo feudal (con características casi medievales) hacia el capitalismo, bajo el régimen de la autocracia zarista. Sin embargo, aunque estos cambios habían liberalizado las estructuras sociales, económicas y culturales, el sistema político que les daba cabida permaneció prácticamente inalterado. Los distintos intentos de reformar dicho sistema fueron duramente rechazados por la monarquía y la burocracia. Para aquellos que tenían esperanzas de mejora, el limitado alcance del programa de reformas, trajo consigo una sensación de frustración que desembocó en distintas rebeliones. La necesidad de económicas y sociales sólo podía satisfacerse mediante la revolución.

Procesión de Pascua en la región de Kursk, de Ilya Repin (1880-83)
Fuente: Wikimedia Commons
En las últimas décadas del siglo XIX, Rusia empezó a entrar en la Revolución Industrial. En el país entró capital europeo para la financiación de ferrocarriles, minas y fábricas. Esta industria­lización originó un incremento de las diferencias entre la clase patronal y la clase asalariada. Los obreros de las fábricas se hallaban en las mismas malas condiciones que los obreros de Inglaterra o Francia  y su número aumentó en gran medida. Pero había un rasgo distintivo del proletariado ruso: la industria rusa estaba muy concentrada, la mitad de los obreros rusos estaban empleados en fábricas en las que trabajaban más de 500 personas. En estas circunstancias, era más fácil para los obreros organizarse económicamente y movilizarse políticamente. 


La crisis económica internacional propiciada por la superproducción y el subconsumo, sufrida entre 1901 y 1903 tendrá especial virulencia en un país ruralizado y atrasado como el ruso. El parón industrial y la mala situación en el campo provocan protestas y huelgas en los centros urbanos e industriales. La crisis servirá de acicate para la toma de conciencia de la injusticia de las desigualdades económicas, sociales y jurídicas existentes en Rusia.

Los sirgadores del Volga, de Ilya Repin (1870-73)
Fuente: Wikimedia Commons
La clase patronal y capitalista rusa era numéricamente la más débil. De todos modos, esta clase patronal, reforzada por terratenientes, llegó a formar en 1905 el Partido Democrático Constitucional (los K. D. o kadetes).

A pesar de todos estos cambios, Rusia seguía siendo con el nuevo siglo predominantemente agrícola. Los campesi­nos, libres de sus antiguos señores desde 1861, vivían en sus comunas aldeanas o mirs, gobernadas por los zemstvos o asambleas locales. Estos campesinos estaban muy presiona­dos económicamente por los impuestos y a causa de sus primitivos métodos de cultivo. La única solución que encontraban para solucionar su situación estaba en la exigencia de más tierras (que estaban muy desigualmente repartidas). Por ello, constituyeron una tradicional fuente de inquietud revolucionaria.

El mir, de Sergéy Korovin (1893)
Fuente: Wikimedia Commons
El otro tradicional núcleo de inquietud revolucionaria era la intelligentsia, que aspiraba al derrocamiento del zarismo. No se trataba de un grupo homogéneo sino de distintos grupos con ideario propio. En su mayoría, estos intelectuales revolucionarios aprobaban el terrorismo y el asesinato como moralmente necesarios en un país autocrático. Tenían una fe mística en el inmenso poder del campesinado ruso. En 1901 fundarían el Partido Social Revoluciona­rio.

Otro grupo revolucionario importante eran los marxistas, que en 1898 fundaron el Partido Social Demócrata Ruso. Éstos veían la revolución como un movimiento internacional. Pensaban que Rusia debía desarrollar el capitalismo, un proletariado industrial y la forma moderna de la lucha de clases, y consideraban al proleta­riado urbano como la clase auténticamente revolucionaria. Los marxistas rusos celebraron un segundo congreso del partido en Londres (1903) con el objetivo de unificar el marxismo ruso, aunque en realidad lo rompió para siempre, surgiendo dos facciones irreconciliables: mencheviques (más moderados y partidarios de retrasar la revolución hasta alcanzar un mayor grado de desarrollo económico, aunque eso implique sufrir una etapa de dominio burgués) y bolcheviques (más radicales y partidarios de la acción inmediata y de la instauración de un sistema socialista-proletario).

Esquema sobre las fuerzas políticas de la época

Dentro de éstos últimos destaca la figura de Vladimir Ulianov (Lenin). Este aceptaba las ideas básicas de Marx: que el capitalismo explotaba a los obreros, que necesariamente producía y precedía al socialismo, que la historia está predeterminada lógicamente, que la lucha de clases era la ley de la sociedad, que las formas existentes de religión, gobierno y filosofía eran armas en la lucha de clases. Pero Lenin desarrolló y transformó en un elemento de primer orden dentro del marxismo ciertas teorías del imperialismo y del desarrollo desigual del capitalismo. Según Lenin, el imperialismo era exclusivamente un producto del capitalismo en su etapa de grandes negocios. Este capitalismo tiene que exportar su capital excedente e invertirlo en áreas subdesarrolladas, en busca de mayores beneficios. El incesante afán de colonias y mercados en un mundo ya casi totalmente repartido conduce a guerras imperialistas internacionales para la redistri­bución de las colonias, así como a la intensificación de luchas nacionales de las colonias por su independencia. Unas y otras facilitan nuevas oportunidades revolucionarias al proletariado. Lenin desarrolló la idea de Marx de la función del partido. Éste era una organización en la que los intelectuales proporcionaban la dirección y la comprensión a los obreros.

Esquema sobre el pensamiento político de Lenin


 LA REVOLUCIÓN DE 1905 

La casi simultánea fundación, a principios de siglo, de los partidos Democrático Constitucional, Social Revolucionario y Social Demócrata era un claro signo de descontento. Al propio tiempo, a partir de 1900, hubo signos de creciente inquietud popular. Los campesinos invadían las tierras de la clase media e incluso se alzaban en insurrecciones locales contra los terrate­nientes y los recaudadores de impuestos. Los obreros de las fábricas, esporádicamente, convocaban huelgas y se negaban a trabajar. El gobierno, mientras tanto, se negaba a hacer concesiones de ningún tipo. El zar Nicolás II era un hombre de miras estrechas, que consideraba antirrusas todas las ideas que cuestionasen la autocracia de la gran Rusia.

El ministro Plehve, y los círculos de la Corte esperaban que una guerra corta y victoriosa contra el Japón crearía una mayor adhesión al gobierno. Pero la guerra fue un fracaso para Rusia, y hubo un sentimiento general de que el gobierno, torpe, obstinado e incapaz, había revelado su incompeten­cia al mundo entero.

Sesión solemne del Consejo de Estado, de Ilya Repin (1903)
Fuente: Wikimedia Commons
La policía había autorizado a un sacerdote, el Padre Gapon, a que actuase entre los obreros fabriles de San Petersburgo y a que los organizase, esperando contrarrestar así la propaganda de los revolucionarios. El Padre Gapon tomó completamente en serio las reivindicaciones de los obreros. Estos creían que, sólo con que pudieran llegar al zar, éste escucharía sus quejas y corregiría los males que aquejaban a Rusia. Redactaron una solicitud pidiendo una jornada de 8 horas, un salario mínimo diario de un rublo, la destitución de los políticos incapaces, y una Asamblea Constitu­yente elegida democráticamente para introducir un gobierno representativo en el imperio. Pacífica y respetuosa, una multitud de casi 200.000 personas se reunió ante el Palacio de Invierno del zar, el domingo 9 de enero de 1905. Pero el zar había huido, y los oficiales se asustaron. Las tropas avanzaron y dispararon contra los manifestantes, matando a varios centenares.

El Domingo Sangriento de San Petersburgo acabó con el lazo moral sobre el que descansa todo gobierno estable. Los obreros vieron que el zar no era su amigo. Se produjo una oleada de huelgas políticas. Los socialdemócratas surgieron de la clandesti­nidad o del destierro para dar una dirección revolucionaria a aquellos movimientos. Se formaron consejos o soviets de trabajadores en Moscú y San Petersburgo. Los campesinos comenzaron a levantarse espontáneamente, invadiendo las tierras y ejerciendo la violencia contra sus propietarios. Todos los partidos estaban de acuerdo en que debía haber más representación democrática en el gobierno.

Manifestación del 17 de octubre de 1905, de Ilya Repin (1906-11)
Fuente: Wikimedia Commons
El zar accedió de mala gana y concedió lo menos posible. Accedió a convocar una especie de Estados Generales, pero la revolución seguía extendiéndose. El Soviet de Obreros de San Petersburgo declaró una gran huelga general. Con el país paraliza­do, el zar lanzó el día 17 su «Manifiesto de Octubre», en el que prometía una constitución, libertades civiles, sufragio universal y la elección de una Duma (asamblea representativa) como órgano legislativo. Con este manifiesto, el zar y sus consejeros consiguieron dividir a la oposición. Mientras los intelectuales excitaban a continuar la revolución, liberales y demócratas aceptaban el manifiesto. El gobierno logró mantenerse; las autoridades detuvieron a los miembros del Soviet de San Petersburgo, y se hizo la paz con Japón. Los dirigentes revolucionarios se exiliaron, o volvieron a la clandestinidad, fueron detenidos y enviados a la cárcel o a Siberia.

El más importante resultado de la Revolución de 1905 fue el de convertir a Rusia, al menos aparentemente, en una especie de estado parlamentario. Pero la nueva Duma fue reformada, apenas tenía poderes, y en la práctica el zarismo no permitía ningún tipo de participación del pueblo en el gobierno.

Revolución Rusa: Antecedentes
subido por Ana María Prieto Hernández a https://www.youtube.com

Algunos funcionarios creían que el modo de acabar con los revolucionarios y de fortalecer el poder de la monarquía consistía en que el gobierno atrajese el apoyo del pueblo razonable y moderado mediante un programa de reformas. Uno de estos funcionarios fue Piotr Stolypin, primer ministro desde 1906 a 1911. Este trató de llevar a cabo un amplio programa de reformas, pero en 1911 caería asesinado. Esto desató una campaña de persecución de terroristas que conllevó el ajusticiamiento de más de mil personas (la soga de la horca recibió el sobrenombre de «corbata de Stolypin»).

Esquema sobre los últimos años del zarismo
Así pues, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, en una Europa en la que convivían otros grandes imperios (Alemania, Austria- Hungría, Turquía…), Rusia seguía desarrollándose. Sus industrias crecían, sus ferrocarriles se extendían y aunque no tenía un gobierno parlamentario, tenía un parlamento. Pero este desarrollo estaba amenazado por la derecha, por obstinados reaccionarios que defendían el zarismo absoluto, y por la izquierda, por revolucionarios a quienes nada podía satisfacer, excepto el fin del zarismo y la total transformación de la sociedad rusa. Así que, aunque el país seguía inalterado en la práctica (el zar tenía el poder político absoluto y la riqueza y la propiedad de la tierra seguían en manos de la nobleza), sí existía una idea de que la situación tendría que cambiar tarde o temprano ya que el número de desfavorecidos era amplio y diverso.

Revolución Rusa - Canal Encuentro
subido por cageta07 a https://www.youtube.com