PREHISTORIA

Artículos referidos al pasado del hombre antes del conocimiento de la escritura.

HISTORIA ANTIGUA

Artículos referidos al pasado del hombre en una época entre el conocimiento de la escritura y la caída del Imperio Romano.

HISTORIA MEDIEVAL

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre la caída del Imperio Romano y el descubrimiento de América.

HISTORIA MODERNA

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre el descubrimiento de América y la Revolución Francesa.

HISTORIA CONTEMPORÁNEA

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre la Revolución Francesa y la época actual.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El pensamiento económico en la edad moderna. - Parte 11

En esta serie de artículos nos hemos centrado en la génesis del pensamiento económico moderno cuyas raíces ahondan hasta la Baja Edad Media y que se desarrolla a lo largo de los siglos modernos (XV-XVIII). En esta última parte se presenta el índice y la bibliografía relacionada con la materia propuesta.

El cambista y su mujer, de Marinus van Reymerswaele (1539)
Fuente: The Yorck Project / Wikimedia Commons 

 


ÍNDICE

1. LA ECONOMÍA MORAL Y EL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE LA ESCOLÁSTICA.


2. LA «ESCUELA DE SALAMANCA».




3. TEORÍA Y PRÁCTICA DEL MERCANTILISMO.







4. LA FISIOCRACIA.


5. LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.


Resumen doctrinas económicas,
subido por claudiasalbrecht a https://www.youtube.com

BIBLIOGRAFÍA

  •  Barber, W. J. Historia del pensamiento económico. Madrid, 1976.
  •  Barrientos García, J. Un siglo de moral económica en Salamanca (1526-1629). Francisco de Vitoria y Domingo de Soto. Salamanca, 1985.
  •  Blaug, M. “El Mercantilismo. La Fisiocracia. Adam Smith”, La teoría económica en retrospección. Barcelona, 1968.
  •  Denis, H. Historia del pensamiento económico. Barcelona, 1970.
  •  Estapé, F. Ensayos sobre historia del pensamiento económico. Barcelona, 1971.
  •  Estapé, F. Introducción al pensamiento económico. Una perspectiva española. Ma­drid, 1990.
  •  Galbraith, J. K. Historia de la economía. Barcelona, 1992.
  •  Gómez Camacho, F. Economía y filosofía moral: la formación del pensamiento económico europeo en la Escolástica española. Madrid, 1998.
  •  Gonnard, R. Historia de las doctrinas económicas. Madrid, 1968.
  •  Grice-Hutchinson, M. El pensamiento económico en España, 1177-1740. Barcelona 1982.
  •  Hahne Rima, I. Desarrollo del análisis económico. Irwin. Quinta Edición.
  •  Heckscher, E. F. “La época del Mercantilismo”, Historia de la organización y las ideas económicas desde el final de la Edad Media hasta la sociedad liberal. México, 1983.
  •  James, E. “El Mercantilismo”, Historia del pensamiento económico. Madrid, 1969.
  •  Lluch, E.; Argemí d'Abadal, Ll. Agronomía y Fisiocracia en España (1750-1820). Valencia, 1985. Martínez Echevarría, M. A. Evolución del pensamiento económico. Madrid, 1983. Meek, R.L. La Fisiocracia. Barcelona, 1975.
  •  Napoleoni, C. Fisiocracia, Smith, Ricardo, Marx. Barcelona, 1980.
  •  Schumpeter, J. A. Historia del análisis económico. Barcelona, 1971.
  •  Spiegel, Henry W. El desarrollo del pensamiento económico. Historia del pensamiento económico desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días. Barcelona, 1991.
  •  Screpanti, E.; Zamagni, St. Panorama de historia del pensamiento económico. Bar­celona, 1997.
  •  Vilar, P. “Los primitivos españoles del pensamiento económico. Cuantitativismo y bullonismo.”, Crecimiento y desarrollo. Barcelona, 1964.



El pensamiento económico en la edad moderna. - Parte 10

 Esta serie de artículos está centrada en el surgimiento de una nueva forma de pensar con respecto a la economía y que es heredera directa del nuevo contexto en que se mueve la Europa del momento. Los siglos modernos alumbran un nuevo concepto del hombre y su lugar en el mundo: el humanismo y el renacimiento subrayan el papel del hombre frente al pensamiento medieval (centrado en el concepto de Dios). El cambio de mentalidad imperante y una mayor tendencia de los países europeos hacia el reforzamiento de su autoridad como garante de la solidez del estado, acentuará el aligeramiento de las férreas posturas económicas medievales que ya poco a poco estaban desapareciendo frente al nacimiento de un nuevo pensamiento económico, traído de la mano de los hombres de negocios más influyentes, los funcionarios más preocupados por el desempeño de su profesión y de otros pensadores laicos que se centran en los problemas económicos del estado.

Enlaces relacionados:
- La fisiocracia.


 LA RIQUEZA DE LAS NACIONES Y EL LAISSEZ FAIRE  

"Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones", o sencillamente "La riqueza de las naciones", es la obra más célebre de Adam Smith. Se publicó en 1776, y es considerado el primer libro moderno de economía. Con una evidente carga filosófica, para Smith el hombre busca la riqueza no porque le empujen a ello las necesidades naturales ya que éstas quedarían satisfechas con el salario del más pobre trabajador. Su motivación es el deseo de emular a los que están por encima de él. El objetivo final de nuestros deseos es conseguir la condición de los grandes. Es, sin duda, esta cualidad engañosa de la riqueza "la que hace que surja la industria humana y la mantiene en movimiento perpetuo."

Adam Smith, por James Tassie (1780)
Fuente: Wikimedia Commons
La idea del laissez faire, adoptada de los presupuestos fisiocráticos, aparece temprano en la obra de Smith aunque, sin embargo, no sabemos hasta donde fue estimulada por sus estudios sobre Derecho natural realizados en Glasgow. Allí pudo leer a escritores exponentes de una ley natural secularizada, de la que deducían los principios básicos de la jurisprudencia. Por ejemplo, en el pensamiento de Pufendorf surge obscuramente la idea de unos "derechos naturales" que la ley natural concede al hombre y al ciudadano.

Sin embargo, será en los escritos de John Locke donde el estudio de los derechos naturales alcance su pleno desarrollo. Los derechos naturales llegan a considerarse ahora como algo innato e inalienable, en contraste con los derechos adquiridos. Con lo que surge la idea de la limitación de las funciones gubernamentales. Smith pudo encontrar en Locke unas definiciones mucho más claras acerca de los derechos de los individuos frente al gobierno, que expresan las aspiraciones populares de la época respecto a la protección de la vida, de la libertad y de la búsqueda de la felicidad. La garantía de la libertad del hombre en sociedad está asegurada en el pensamiento de Locke por considerar al gobierno como un administrador fiduciario, al que se le autoriza sólo a promulgar leyes que sean para el bien del pueblo.

Cuando Smith hace su petición de la libertad natural o de laissez faire, tenía ya tras de sí la tradición de la filosofía política de Locke. En ésta pudo encontrar ya la gran idea de que existen limitaciones a las funciones legítimas del gobierno, como la ya comentada de restringir el poder legislativo a la promulgación de leyes que promovieran el bien común. Para Smith este bien público o común, requería del laissez faire, ya que la mano invisible de la competencia ayudaría a la consecución de dicho bien mientras que la intervención del gobierno en la esfera económica la obstaculizaría.

Primera página de "La Riqueza de las Naciones" (1776)
Fuente: Wikimedia Commons



 EL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE ADAM SMITH 

El pensamiento ilustrado:
Smith fue hijo de la era de la Ilustración y se opuso vigorosamente a todas las dependencias feudales y eclesiásticas de los tiempos pasados. En su pensamiento, el comercio y la industria surgen como los instrumentos indispensables para el cambio. La interpretación de Smith en términos económicos acerca de este cambio histórico es el siguiente. Si bien los señores feudales no encontraron nada que comprar con aquella parte de sus productos que excedía a sus necesidades, emplearon el excedente en mantener a sus dependientes. Su poder se basaba en esto y era la base sobre la que hacían justicia y mantenían fuerzas militares en la región. El poder del señor feudal se apoyaba en el comercio y la manufactura.

Smith y los fisiócratas:
Smith mantuvo estrecho contacto con los fisiócratas, pero su pensamiento marca un agudo contraste con el de ellos. Smith apoyaba el laissez faire porque para él era un compañero indispensable de la libertad política. La intención de los fisiócratas era diferente: proclamaban el laissez faire como medio de perpetuar el antiguo régimen absolutista. Más aún, la idea del laissez faire de los fisiócratas era modificada por el precio alto para los productos agrícolas. Smith nunca compartió estos puntos de vista. Hay buen número de pasajes en la obra de Smith que indican la influencia fisiócrata, pero puede considerarse que la idea básica del laissez faire que se nos ha transmitido es propiedad intelectual de Smith.

La economía clásica:
En “La Riqueza de las Naciones” el principio del laissez faire se convierte en la piedra angular de todo un sistema de pensamiento. Este principio, la competencia y la teoría del valor trabajo son aspectos destacados de la enseñanza de la llamada escuela clásica de economía, formada esencialmente por Smith, Malthus, Ricardo y Mill. Esta escuela, fue líder durante los cien años que siguieron a la publicación de la obra de Smith aunque no todos los economistas clásicos siguieron en detalle los patrones establecidos por Adam Smith.

Esquema sobre la evolución
del pensamiento económico en el siglo XVIII


 EL SISTEMA DE SMITH 

“La Riqueza de las Naciones” de Smith está dividida en cinco libros que discuten la producción y la distribución con referencia al trabajo, el capital, el desarrollo económico, la historia de la economía, y las finanzas públicas. Los dos primeros libros destacan como los mas importantes en asuntos tales como la división del trabajo, y las teorías del valor, el precio, los salarios, utilidades e intereses.

La división del trabajo:
Smith percibe el ingreso per cápita nacional como determinado por dos factores:

1.    La productividad del trabajo.
2.    La proporción en la que el trabajo productivo se encuentra respecto del trabajo no productivo.

Esta idea de Smith deriva de los fisiócratas. Respecto a la productividad del trabajo, Smith considera principalmente su relación con la división del trabajo, que surge como la condición económica más importante para obtener incrementos en la productividad. Smith asigna los efectos favorables de la división del trabajo a tres circunstancias:

1.    El incremento resultante en la habilidad y destreza del obrero.
2.    El ahorro de tiempo que de otra manera se perdería al cambiar de un tipo de tarea a otra.
3.    La invención de la maquinaria que facilita la labor y que Smith considera es fruto de la inventiva del obrero más que de los especialistas.

Smith tiene puesta su mente en la especialización no sólo por habilidades, sino también por ocupaciones, funciones, empresas, e industrias. En un contexto del trabajo, se referirá también a lo que podría llamarse la división territorial del trabajo, la base para el comercio interregional e internacional.

Smith cierra su discusión sobre la división del trabajo enunciando el gran principio "que la división del trabajo está limitada por la extensión del mercado". Sólo expandiendo los mercados pueden realizarse en su totalidad los beneficios integrales de la división del trabajo.

Trabajo productivo e improductivo:
Aunque pocos encuentran fallos en la exposición de Smith respecto a la división del trabajo, sus referencias a la proporción en la que el trabajo productivo se encuentra respecto del no productivo sí ha sido objeto de controversias después de la publicación de su obra. Básicamente, la idea de Smith es restringir el concepto de producción a los bienes materiales, que presumiblemente tienen mayor duración que los servicios. Aparentemente, Smith rechaza la idea de que alguien pueda hacerse rico empleando a personas que presten sus servicios a otras ya que aunque el trabajo improductivo rinde un ingreso debido a la generosidad de los pagos hechos por otros, desde el punto de vista de Smith, éste no produce ingresos en términos de producción.

La teoría del valor trabajo:
Sólo algunas de las necesidades de las personas son satisfechas directamente por el producto de su propio trabajo, la mayor parte de ellas es cubierta por el intercambio. Esto permite la aparición de una nueva actividad: el trueque. En sociedades avanzadas (la sociedad comercial) cuando el producto hecho por un individuo no satisface las necesidades de la persona, se requiere el uso del dinero -un único bien que las personas aceptan a cambio de los productos de su industria- esto permite la aparición del comercio y de las actividades mercantiles.

Este tipo de actividades no sólo son improductivas (no crean o producen nada) sino que, en cierta medida, son algo contradictorias. Smith se refiere a lo que hoy se conoce como la paradoja del valor -un bien puede tener un alto valor en cambio y bajo valor de uso (como los diamantes), o viceversa (como el caso del agua)-. Este es el punto de partida para el desarrollo de su teoría del valor trabajo.

Para Smith, los hombres son ricos o pobres según hasta qué punto puedan permitirse disfrutar de las cosas necesarias, útiles y placenteras de la vida humana pero el trabajo propio de cada hombre sólo puede proporcionarle una pequeñísima parte de dichas cosas y el resto, la mayoría, debe proceder del trabajo de otras personas, por lo que un hombre será rico o pobre según la cantidad de trabajo de los demás que pueda comprar. Por esta razón, el trabajo es la medida real del valor relativo de todas las cosas.

El valor en cambio de un bien está determinado por la cantidad de trabajo que el bien puede demandar en el mercado. Las cosas tienen el valor del trabajo que se puede exigir en el cambio, porque el propietario, al cambiarlas, puede evitar el esfuerzo de trabajar él mismo para producir lo que obtiene en el cambio.

El trabajo, sin embargo, no es una cantidad homogénea, puesto que distintos tipos de trabajo están ligados a condiciones distintas de riesgo o ingeniosidad. Por tanto, el trabajo no puede ser medido con exactitud y no puede servir como un común denominador para estimar el valor de las cosas. En su lugar, el ajuste tiene lugar mediante los regateos y tratos del mercado.

Dr. Carlos Rodriguez Braun, profesor de Historia y Pensamiento Económico 
en la Universidad Complutense de Madrid,
subido por newmediaufm a https://www.youtube.com

Renta:
En la teoría de Smith sobre la renta, encuentra en ésta un precio monopolístico, designación que explica notando que su importe no es proporcional a lo que el propietario ha gastado para mejorar la tierra, sino a lo que al campesino le es posible pagar. En el capítulo destinado a la renta, considera que una renta alta o baja es el efecto de un precio alto o bajo para el producto. Además, se interpreta la renta como un diferencial que varía de acuerdo a las condiciones de fertilidad y localización. Respecto a esta última, las mejoras en los sistemas de transporte tenderán a igualar las diferencias de localidad así como las rentas.

Capital:
El capital es una exigencia de la economía de intercambio. En esta economía, una persona no consume los productos de su propia industria sino que compra los productos de otros con el precio contribuido u obtenido por su propio producto. El capital es el resultado de un acto de ahorro precedente, de abstenerse de consumir el producto del ingreso. Smith insiste en que la porción de ingresos que se ahorra es de inmediato utilizada como capital. La división del trabajo no puede ocurrir sin una acumulación previa de capital y, conforme se va poniendo en práctica, se va necesitando más capital para utilizar la mano de obra, que crece en cantidad y productividad.

Ahorro, división del trabajo y crecimiento económico según Adam Smith

Comercio exterior e interior:
Respecto a los diferentes usos del capital, a diferencia de los mercantilistas, Smith no asigna un valor especial a su utilización en el comercio exterior. Por el contrario, considera que el comercio interior es más productivo que el exterior, puesto que el capital utilizado en el comercio interior de manera general respaldará una mayor cantidad de mano de obra productiva en el país y elevará el ingreso nacional interno más de lo que lo haría cualquier inversión igual en comercio exterior. Sin embargo, considera que el comercio exterior cumple una importante función porque abre un mercado para los excedentes de productos en el mercado doméstico y proporciona oportunidades para el empleo de capital acumulado por encima de las necesidades de la economía doméstica. Una vez que las condiciones económicas estén a favor de la exportación, ésta se producirá sin necesidad de que el gobierno intervenga para favorecerlas. Tampoco debe el gobierno interferir con las importaciones, tratando de preservar el comercio interior para los productores domésticos. Reglamentaciones de este orden reducirán el ingreso nacional por debajo del que produciría un comercio libre.

Las tareas del gobierno:
Smith nunca desarrolló una teoría integral sobre el gobierno y su discusión sobre las funciones del mismo no está influido sino por el principio general del laissez faire. Pero en su obra asigna al gobierno una cierta cantidad de tareas. Se opone a las restricciones gubernamentales al libre comercio. Mantiene explícitamente las tres funciones generales del gobierno para proporcionar protección, justicia, y realizar ciertas obras públicas. Respalda específicamente la regulación del papel moneda bancario, las empresas públicas en el ramo del transporte, patentes y marcas, leyes sobre el interés, la educación pública.


Esquemas sobre el funcionamiento y la base teórica
sobre la que se sustenta el liberalismo de Adam Smith.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El pensamiento económico en la edad moderna. - Parte 9

Esta serie de artículos está centrada en el surgimiento de una nueva forma de pensar con respecto a la economía y que es heredera directa del nuevo contexto en que se mueve la Europa del momento. Los siglos modernos alumbran un nuevo concepto del hombre y su lugar en el mundo: el humanismo y el renacimiento subrayan el papel del hombre frente al pensamiento medieval (centrado en el concepto de Dios). El cambio de mentalidad imperante y una mayor tendencia de los países europeos hacia el reforzamiento de su autoridad como garante de la solidez del estado, acentuará el aligeramiento de las férreas posturas económicas medievales que ya poco a poco estaban desapareciendo frente al nacimiento de un nuevo pensamiento económico, traído de la mano de los hombres de negocios más influyentes, los funcionarios más preocupados por el desempeño de su profesión y de otros pensadores laicos que se centran en los problemas económicos del estado.

Enlaces relacionados:
- El Mercantilismo 1.
- El Mercantilismo 2.
- La Riqueza de las Naciones.



 APARICIÓN DE LA FISIOCRACIA  

En la década de los años 50 del siglo XVIII se edita en Francia una serie de obras cuyos autores manifiestan un interés importante sobre los asuntos económicos en general y la agricultura, en particular. En este ambiente es en el que hay que ubicar el nacimiento y desarrollo de una nueva escuela de pensamiento económico conocida por el nombre de fisiocracia. Podemos decir que con los fisiócratas aparece por primera vez una escuela de pensamiento económico con una cabeza reconocida, un grupo de seguidores íntimamente unidos para exaltar y extender las doctrinas del maestro (François Quesnay) y una publicación periódica para contribuir a su difusión. Sería a partir de los fisiócratas, cuando fueron surgiendo nuevas escuelas de pensamiento como la clásica o la marxista.


François Quesnay, por Johann-Georg Wille y Jean Chevalier (1747)
Fuente: Wikimedia Commons

Fisiocracia significa textualmente "gobierno o riqueza de la naturaleza". Los fisiócratas se caracterizan por su oposición frontal frente al mercantilismo. De este modo, si bien los mercantilistas habían defendido la hege­monía y el fomento del sector mercantil y habían aparcado a la agricultura; esta actividad económica, en cambio, será defendida por los fisiócratas, porque es la riqueza que nos proporciona la madre naturaleza. Sin embargo, el punto de partida tanto de los fisiócra­tas como el de los mercantilistas es el mismo. Ambas doctrinas se cuestionan en qué consiste y cómo puede acrecentarse la riqueza de un país.

François Quesnay era médico personal de Luis XV. Para él, el estudio de la economía fue una fase de transición en su carrera intelectual, y que abandonaría años después para dedicarse a las investigaciones matemáticas. El interés de Quesnay por los asuntos económicos de Francia, le sobreviene a una edad bastante tardía porque hasta los 62 años no publica ningún trabajo sobre asuntos económicos. Sus primeras obras son una serie de artículos que dicta o publica en "La Enciclopedia". Así, en 1756 publica un primer artículo que lleva por nombre "Arrendatarios" y al año siguiente, también en "La Enciclopedia", publica "Granos". El primero de estos es un alegato en favor de la agricultura francesa y su objetivo es modernizarla imitando el modelo inglés, es decir, que defiende la desaparición de la pequeña explotación campesina y su sustitución por grandes fincas de explotación. El segundo artículo es donde, por primera vez, aparecen algunos conceptos claves para identificar a la fisiocracia. Con posterioridad, Quesnay publicaría otros dos artículos, uno titulado "Hombres" y el otro "Impuestos". En 1758, Quesnay publica "El cuadro económico" que puede ser considerado como el manifiesto del pensamiento fisiocrático aunque, en realidad, se trata de una memoria dirigida al rey de Fran­cia. Sin embargo, a pesar del papel desempeñado por Quesnay, el gran impulsor de las ideas de la fisiocracia en Francia, e incluso más allá de sus fronteras, fue Victor Riquetti, el Marqués de Mirabeau; que tenía por el hecho de ser noble, facilidades para propagar esas ideas, no sólo en la corte de Versalles, sino también en las academias y círculos ilustrados franceses.

Otros miembros de la escuela de la fisiocracia pueden ser, por ejemplo, Mercier de la Rivière que es autor de "Orden natural y esencial de las sociedades políticas" (1767) y Pierre Dupont de Nemours que publicará en 1768 "El origen y los progresos de una nueva ciencia". El maestro y los discípulos de la fisiocracia fundaron su propia revista, "Efemérides del ciudadano", para poner por escrito sus planteamientos. La escuela de la fisiocracia alcanzó su máximo apogeo en torno a los años 60.



 DISCURSO DE LA ESCUELA FISIOCRÁTICA 

Hoy día, se estudia la fisiocracia a través de dos niveles de análisis: por un lado, se analiza como una doctrina estrictamente económica, y por otro también se considera que es un sistema filosófico. Obviamente, nosotros no nos interesaremos en este último aspecto.

La fisiocracia es un producto de la Ilustración, su discurso económico arranca de un análisis de cuál es la situación de la agricultura francesa. El evidente atraso de esta contrastaba, además, con la riqueza y modernización de la agricultura al otro lado del Canal de la Mancha (en Inglaterra). De inmediato, comprendieron los fisiócratas que había que rescatar a la agricultura francesa de ese atraso y colocarla al mismo nivel de la agri­cultura rival. Y para ello propugnan una serie de reformas que se pueden resumir en la defensa de la abundancia de capital, y no la abundancia de hombres.

Así, se ponía en tela de juicio las tesis poblacionistas del mercanti­lismo. El problema que se les planteaba era cómo conseguir que el capi­tal se invirtiese en el campo, puesto que ese capital era imprescin­dible para transformar las pequeñas explotaciones rurales en otras mayo­res y perfectamente equipadas. Textualmente decían lo siguiente: "Que las tierras destinadas al cultivo de granos se concentren en la medida de lo posible en forma de grandes granjas explotadas por agricultores ricos porque es inferior el gasto en el mantenimiento y reparación de las instalaciones y, proporcionalmente, es menor el coste y mayor el producto neto en las grandes explotaciones agrícolas que en las peque­ñas. La proliferación de pequeños agricultores es nociva para la población”. Los fisiócratas creían que el factor humano que habría de permitir la transformación de la agricultura serían los agricultores situados en un nivel de renta medio-alto, es decir; los que se conocían como "fermiers" (grandes arrendatarios). Pero los obs­táculos eran enormes, aunque en concreto; podemos resumirlos en dos:

1. Un mal sistema impositivo
2. Una equivocada política económica.

Res­pecto a lo primero, se refiere al hecho de que la fiscalidad de la Hacienda francesa repercutía muy negativamente sobre los productores agrícolas, por tanto, los fisiócratas consideraban como paso previo necesario para la puesta en ejecución de su programa, la reforma fiscal en Fran­cia. Dicha reforma debía concretarse en la desaparición de la pluralidad de impuestos y su sustitución por otro único. El ministro de finanzas, Turgot, fue el encargado de llevarla a cabo y debido a su fracaso, le costó su puesto.

Anne Robert Jacques Turgot, por Charles Dupin
Fuente: Wikimedia Commons
En lo referente a lo segundo, la política mercantilista marginaba a la actividad agraria y fomentaba a la actividad mercantil; lo que conllevaba una capitalización del comercio y la descapitali­zación del sector agropecuario. Algunos ejemplos de esto, podrían ser las limitaciones al libre comercio mediante la fijación de precios máximos para los cereales o mediante la protección de las manufacturas por medio de privilegios. Estas actividades no hacían otra cosa que desanimar las inversiones en la agricultura. Frente a esta política mercantilista, los fisiócratas defienden la prác­tica del liberalismo económico.

En la fisiocracia el concepto nuclear es el de riqueza. Los fisiócratas la definen como el conjunto de valores que pueden ser consumidos sin empobrecerse. Partiendo de esta definición, la fisiocracia elabora otro concepto clave en su doctrina, el concep­to de producto neto. De ambos conceptos se infiere que únicamente es riqueza aquella clase especial de valores en la cual se encuentra un producto neto. Esto quiere decir que la riqueza se halla en aquellas actividades productivas que son capaces de reproducirse mediante un excedente. Y este tipo de producto neto, o centro de riqueza, sólo se da en la agricultura; ya que, en la agricultura además del factor humano intervienen las fuerzas de la naturaleza que trabajan junto al hombre de forma que ambos logran que el producto final sea muy superior a los elementos que el hombre aporta al proceso productivo. Partiendo de ese concepto de riqueza, la fisiocracia diferencia entre riqueza primaria y riqueza representativa.

La riqueza primaria son los bienes primarios, los productos de la tierra, entre los que se incluyen también la caza y la pesca (no sólo la agricultura). La riqueza representativa, en cambio, son los metales preciosos y aquellos objetos a los cuales, por distintas razones, atribuimos un valor económico (como el diamante, el oro o las perlas). El comercio no es más que el cambio de unas mercancías por otras; cada venta es al mismo tiempo una compra. Para poder vender, hay que comprar. El oro y la plata no constituyen riqueza, sino que son simplemente los efectos de la producción real que ha cambiado de forma. Cuanto mayor sea esta última, será necesaria una menor cantidad de oro y plata. Por ello, las conclusiones sacadas de la balanza comercial por los mercantilistas son erróneas y la doctrina que identifica la ganancia nacional con el superávit de la exportación es una idea quimérica.

Partiendo de los conceptos de riqueza y producto neto dividen las diferentes actividades económicas en pro­ductivas y estériles. Las productivas son aquellas que permiten multi­plicar el producto, como la agricultura. Los fisiócratas entienden que las agrícolas son las únicas actividades productivas. Y las estériles son todas las demás, que no consiguen multiplicar el producto neto sino que únicamente consiguen crear el efecto suma; de tal forma que el producto final no es más que la suma de los valores añadidos. Ahora bien, la calificación de “estériles” no pretende indicar que sean inútiles para la sociedad y el consumidor. El concepto de esterilidad que manejan los fisiócratas sólo refleja la incapacidad de tales actividades para generar un producto neto. Es muy ilustrativo el ejemplo de la cuerda y el pozo. La primera es necesaria para conseguir el agua del pozo, pero nunca aumenta el manantial. Lo que no quiere decir que la cuerda sea inútil. Por ejemplo, las actividades industriales que tanto defendió el mercantilismo son, en opinión de los fisiócratas, estériles. En concreto, los trabajadores industriales viven legítimamente con su trabajo, pero no hacen vivir a otros. Todos estos conceptos económicos también tienen su traducción en la sociedad; el discurso económico de la fisiocracia es también un discurso social. Para los fisiócratas existen tres clases de ciudadanos:

1. La clase productiva es la más importante y está formada por los cul­tivadores directos de la tierra. Esta clase genera un producto, parte del cual permite alimentar al campesino productor y a su familia. El resto, dicho productor lo paga en concepto de renta a la clase de los propietarios, a los terratenientes.
2.   Los terratenientes. Desde el punto de vista del sistema social, esta clase productiva es la clase dinámica, porque de ella depende que el sistema avance y, por consiguiente, merece ser honrada. Los fisiócratas incluyen en estos al soberano, porque el rey era, teóricamente o supuestamente, el propietario de todas las tierras.
3.    La clase estéril está formada por el resto de los pro­ductores, los cuales viven de lo que le entregan tanto la clase primera, es decir, la clase productiva, como la segunda, los terratenientes. Un ejemplo es, por ejemplo, el artesano o el mercader, que viven de lo que le compran las clases anteriormente citadas.

Este sistema social determina que hay una circulación de la riqueza entre las distintas clases económicas y entre las distintas clases sociales. Por eso, cuando se habla de la riqueza se habla de la teoría del flujo circular de la renta. En "El cuadro  económico" se expone el desarrollo de cómo funciona esta teoría del flujo circular de la riqueza.
Esquema de la redistribución de las rentas según el Cuadro Económico
Estos fisiócratas en su discurso económico pro­pugnan también distintos medios concretos para asegurar la prosperidad de la agricultura. Por ejemplo, aconsejan el cultivo directo; la plena liber­tad por parte del cultivador para producir lo que él estime que es más ventajoso y, en tercer lugar, la libre circulación para los productos agrícolas, porque entienden que los precios racionales o justos son aquellos que resultan de un mercado en libertad.

Esta defensa de la libertad de mercado y cultivo procede del concepto filosófico de individuo de la fisiocracia. El individuo es el agente de la actividad económica, puesto que nadie mejor que él conoce sus propios intereses. Esa idea de que la libertad individual produce un mejor resultado económico y, por tanto, social, se fundamenta en un concepto de la sociedad en el que el interés social no es otra cosa que la suma de los intereses individuales. Además, esta idea de sociedad es conforme al orden natural porque ha sido establecida por el Sumo Creador y ahí radica la felicidad.

La felicidad es el motor y el sumo derecho de toda persona, pero esa felicidad necesita para ser real de una base de abundancia material, la riqueza. Ésta última se basa en el trabajo y en la propiedad privada. Este desarrollo del discurso filosófico fisiocrático nos lleva a que la propiedad es un derecho natural y, además, constituye la garantía del orden social. Por ello, según los fisiócratas, "la seguridad de la propiedad es el fundamento esencial del orden económico de la sociedad".

Este discurso de la fisiocracia, propio de la Ilustración, está fuertemente influenciado por el pensamiento del filósofo inglés John Locke. Siguiendo su razonamiento, los fisiócratas hablan de tres tipos de propiedad:

1. La propiedad personal: La que el hombre tiene sobre sí mismo; es decir, es el derecho básico a disponer del propio cuerpo y de las propias facultades individuales. Equivale, por tanto, a la libertad individual; por eso están en contra de la esclavitud.
2. La propiedad mobiliaria: Consiste en el derecho que el hombre tiene sobre los frutos de su trabajo.
3. La propiedad agraria: Es la que el hombre tiene como consecuencia de las dos anteriores. Sólo que ésta corresponde únicamente a los agricultores y demás trabajadores del campo.

John Locke, por sir Godfrey Kneller
Fuente: Wikimedia Commons

Las consecuencias que se derivan de este discurso ideológico son que la desigualdad social existe porque la ley de la propiedad excluye la igualdad. Los fisiócratas hablan de la propiedad de un hombre como la medida de la libertad de la que disfrutan. Quesnay resalta que la libertad y la igualdad son incompatibles. Los fisiócratas apoyan explícitamente la desigualdad de las posesiones, por ejemplo, si yo he adquirido la propiedad exclusiva de una cosa, ninguna otra persona puede poseerla al mismo tiempo. Sin embargo, esta desigualdad debe tener unos límites de tolerancia. Precisamente para evitar la transgresión de dichos límites es para lo que es necesario el poder político; es decir, esa es la razón de ser de un Estado. De esta forma, la fisiocracia entra en su dimensión política.


Esquema sobre las características y objetivos principales de la fisiocracia