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Artículos referidos al pasado del hombre en una época entre el conocimiento de la escritura y la caída del Imperio Romano.

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Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre la Revolución Francesa y la época actual.

viernes, 10 de octubre de 2014

Crisis económica en el período de entreguerras: el Crack de 1929

Tras la I Guerra Mundial, el mundo entra en un nuevo orden económico presidido por los EE. UU., que actúan como los grandes banqueros del mundo. En una época en la que es necesaria una gran reconstrucción posbélica, Europa entra en una recesión mientras que Estados Unidos experimenta una gran expansión económica y financiera. Poco hacía sospechar que los "felices años veinte" constituían la puerta de entrada a una de las mayores crisis del sistema capitalista. La sobreproducción en la economía y la especulación en el mercado financiero, auspiciada por una intensa actividad bancaria, proporcionarían el inestable marco que acabaría por estallar con el crack de la bolsa de 1929. 

Enlaces relacionados:
- Crisis económica en el período de entreguerras: la Gran Depresión.
- La Primera Guerra Mundial: los Tratados de Paz y las consecuencias a largo plazo.



 LOS AÑOS ANTERIORES A LA CRISIS

A principios del siglo XX, el sistema económico capitalista era un delicado y entrete­jido mecanismo, en el que cualquier perturbación se transmitía rápidamente a través de todas las partes. Para muchas mercancías, los precios se fijaban mediante el libre juego de la oferta y la demanda, en un mercado de dimensiones mundiales. Había una gran división del trabajo por zonas; grandes áreas vivían de la producción de unos pocos artículos especializados para su venta al resto del mundo.

Una gran cantidad de la producción, tanto local como internacional, estaba financiada a través del crédito, es decir, de promesas de pago en el futuro. El sistema se basaba en la mutua confianza y en el mutuo intercambio, es decir, en la creencia del prestamista, acreedor o inversor de que recuperaría su dinero, en la creencia del prestatario de que podría pagar sus deudas, en la posibilidad de que granjas y fábricas pondrían sus productos en el mercado a unos precios suficientemente altos para que rindiesen un beneficio neto, de modo que los trabajadores de las granjas y fábricas pudiesen comprar los productos de otras granjas y otras fábricas, y así sucesivamente alrededor de incontables círculos de mutua interdependencia, y por todo el mundo.

Exterior del edificio de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street, por Arnoldius
Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0

Si alguien salió reforzado económicamente tras la I Guerra Mundial, ese fue EE.UU. Los norteamericanos; ante una Europa destrozada por el conflicto, trastocada en su estructura económica ante los cambios en el mapa político y con medio continente obligado a pagar reparaciones astronómicas, se convirtieron en los grandes banqueros del mundo. A mediados de la década de los 20, EE.UU. era la primera potencia económica mundial.

La buena marcha económica permitió un aumento de la actividad bursátil. El aumento de las cotizaciones de títulos en la Bolsa fue financiado en buena medida por la concesión de créditos, creando una burbuja especulativa. Esta intensa actividad, permitía la obtención de rápidos dividendos y atraía a inversores de casi todos los estratos sociales y la mayoría ni siquiera entendía bien los mecanismos de este mercado. Pronto, la buena marcha bursátil se convirtió en simple especulación, no en un indicador de la economía “real”, se trataba de un “castillo en el aire”.

Noche en Los Ángeles, por Underwood & Underwood (1920)
Fuente: Wikimedia Commons

Los cinco años siguientes a 1924 fueron un período de prosperidad (los llamados “felices años veinte”), en el que hubo un gran volumen de comercio interna­cional, de construcción y desarrollo de nuevas industrias. La expansión fue especialmente asombrosa en EE.UU., pero casi todos los países disfrutaron de ella, en mayor o menor grado. Pero en aquella prosperidad había imperfecciones. La expansión estaba financiada, en gran parte, por el crédito o por los préstamos. Los trabajadores percibían menos de lo que constituía una porción equilibrada; los salarios quedaban muy por debajo de los beneficios y de los dividendos, de modo que el poder adquisitivo de las masas, aunque ampliado por la compra a plazos, no podía absorber el gran volumen de lo que técnicamente era posible producir.

Esquema sobre los principales factores que influyeron en el Crack del 29

En todo el mundo, la década de 1920 fue un período de depresión crónica en la agricultura, hasta el punto de que los granjeros no podían pagar sus deudas ni comprar artículos en la medida necesaria para el buen funcionamiento del sistema. Las operaciones militares de la I Guerra Mundial habían reducido en 1/5 los campos dedicados al cultivo del trigo en Europa. El precio mundial del trigo subió, y los granjeros de EE.UU., Canadá y otros países aumentaron sus extensiones cultivables. Muchas veces, para adquirir tierras a precios altos, contrajeron hipotecas que en años posteriores no pudieron pagar.

Después de la guerra, Europa restableció su producción de trigo y Europa Oriental se incorporó al mercado mundial. La agricultura se mecanizaba rápidamente, al tiempo que el cultivo de secano permitía disponer de nuevas tierras. El resultado de todo esto fue una superabundante producción de trigo, y que el precio mundial de éste cayera increíblemente. Los cultivadores de trigo de todos los continentes se arruinaron. Los de otros muchos productos (algodón, café, cereales) se encontraban en la misma desastrosa situación, y todos se hundían. La fase aguda de la depresión, que comenzó en 1929, se agravó a causa de aquel fondo crónico de catástrofe en la agricultura, porque no había reserva alguna de poder adquisitivo en las granjas. La apurada situación del granjero empeoró aún más cuando la gente de la ciudad, alcanzada por la depresión en la industria, redujo sus gastos en alimentación.


Esquema sobre el proceso que confluyó en el "Jueves Negro" y la Crisis del 29


 LA CRISIS FINANCIERA

La depresión, en su sentido estricto, comenzó como una crisis en el mercado de acciones y una crisis financiera. Los precios de las acciones se habían mantenido ascendentes gracias a los años de continua expansión y de altos dividendos. A comienzos de 1929, los precios en las bolsas europeas comenzaron a debilitarse. Pero la crisis definitiva se produjo con la bancarrota de la bolsa de Nueva York, en octubre de 1929.

Multitud de inversores a las afueras del edificio de la bolsa el "Jueves Negro"
Fuente: Wikimedia Commons

Allí, los valores se habían elevado a alturas fantásticas, a causa de una excesiva especulación. No sólo especuladores profesionales sino también personas comunes (sin la suficiente formación financiera), compraban acciones de las diferentes empresas con fondos tomados a préstamo, como una manera fácil de ganar mucho dinero. Algunas veces, aquellas personas poseían cinco o diez veces más acciones que las que correspondían a la suma de dinero propio invertido en ellas; el resto era prestado mediante la concesión de créditos. Con un dinero tan fácil de adquirir, la gente hacía subir los precios de las acciones al pujar los unos contra los otros, y disfrutaban de enormes fortunas sobre el papel. Pero si los precios bajaban, los infelices propietarios se veían obligados a vender sus acciones para devolver el dinero que habían tomado prestado. De ahí que la debilitación de los valores en la Bolsa de Nueva York desatase incontrolables oleadas de venta, que hundieron irresistiblemente los precios de las acciones. En un mes, los valores en bolsa descendieron en un 40%. De 1929 a 1932 cerraron sus puertas 5.000 bancos americanos. Tanto los pequeños especuladores como los grandes capitalistas sufrieron importantes pérdidas y muchos se vieron en la ruina.


Esquema sobre el desarrollo de la Crisis de 1929

La crisis pasó de las finanzas a la industria, y de EE.UU. al resto del mundo. La exportación de capital americano llegó a su fin. Los americanos no sólo dejaron de invertir en Europa, sino que vendieron los valores extranjeros que poseían. Esto desbarató las bases de la resurrección posbélica de Alemania y de gran parte de Europa. Los americanos, al disminuir sus ingresos, dejaron de adquirir artículos extranjeros. Se produje­ron bancarrotas por todas partes. Las personas y las empresas privadas no podían cobrar lo que se les debía, ni retirar en dinero lo que pensaban que tenían en los bancos. No podían comprar y las fábricas, por tanto, no podían vender. Las fábricas trabajaban más despacio o cerraban del todo. Entre 1929 y 1932 la producción mundial descendió en un 38% y el comercio interna­cional cayó en unos 2/3.


Wall Street - El Gran Crack de 1929
subido por CronicasDeTumbleweed a https://www.youtube.com 

El crack de la Bolsa de Nueva York en octubre de 1929 es un indicador más de una crisis que sus contemporáneos no supieron ver, cegados ante las promesas de rápida riqueza que hacía la actividad bursátil. No se comprendía que la Bolsa es un reflejo de la economía y que la descompensación de este sistema llevaba al desastre.

Por otro lado, hay que entender que el crack no provocó la crisis y la depresión que marcó la década de los 30. La fuerte y rápida expansión económica de los años veinte se llevó a cabo a un ritmo que los distintos sectores no fueron capaces de asimilar. El aumento de beneficios permitió un incremento de la inversión en innovación tecnológica y una racionalización en cuanto a los métodos de trabajo. Las consecuencias más evidentes fueron el aumento de la producción y la reducción del empleo. Sobre el papel, los beneficios se iban a disparar. Sin embargo, iba a producirse el efecto contrario. El aumento del desempleo contraería la demanda de productos lo que provocaría sobreproducción y una caída de los precios, de la que el crack financiero sería un síntoma. Se redujo la inversión y el sistema capitalista sufrió una crisis inesperada de grandes consecuencias.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La NEP, la III Internacional y la era de Stalin

En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar al régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. Tras la Guerra Civil, que dejará al país asolado y debilitado, los dirigentes comunistas se enfrentarán a la disyuntiva de hacer conciliar sus ideales con la realidad en la que el pueblo se ve inmerso. De modo que llega la hora de tomar decisiones que no gustan a todos y de imponerse a los descontentos, aunque éstos hayan luchado bajo la misma bandera. Las altas esferas del poder serán objeto de una lucha política encarnizada por el control del país. El precio del sueño de la libertad será la privación de la misma: llega la dictadura del Partido. 

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Revolución de 1917.
La  Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.


 LA NEP Y LA III INTERNACIONAL

En 1921, Rusia, estabilizada en el terreno internacional, se encontraba en una situación económica difícil. Toda su clase dirigente había sido eliminada; la producción agrícola estaba reducida a las 2/3 partes; la industria parecía arruinada y el tráfico ferroviario quedó reducido a la décima parte. La miseria era espantosa; la población carecía de víveres; incluso entre el proletariado, considerado como el beneficiario de la revolución, había un gran descontento. Los estragos de la Guerra Mundial, de la Revolución, de las guerras civiles y del Terror habían dejado al país en ruinas. Los campesinos, para protestar de las requisas de que eran víctimas, no sembraban los campos ni atendían el ganado. Casi todas las fábricas tenían cerradas sus puertas y los trenes no circulaban por falta de combustible. La miseria provocaba levantamientos en el campo, el bandolerismo se extendía por el país, y en todas partes estallaban motines militares. Se iniciaba una época de hambre espantosa que iba a costar la vida de millones de personas.
Cartel propagandístico de la NEP, de Gustav Klutsis
Fuente: Communisme-bolchevisme.net
Lenin llegó a la conclusión de que la socialización había avanzado demasiado deprisa. Apoyó abiertamente un compromiso con el capitalismo, un "repliegue estratégico". La instauración del comunismo no tendría éxito si no contaba con la adhesión de una gran parte del pueblo. Por lo tanto, era preciso establecer un régimen transitorio, durante el cual se empezara por organizar la producción. Este régimen transitorio sería la NEP.

La Nueva Política Económica, o NEP, adoptada en 1921, se prolongó hasta 1927. Lenin había comprendido que no era posible hacer la revolución en contra de los campesinos. Se suprimieron las requisas de productos agrícolas y se dio a los campesinos la garantía de que se respetarían sus bienes. Se devolvió la libertad al comercio interior y en la industria se suprimió el pago con bonos de abastecimiento, volviéndose al procedimiento de salarios. El problema fundamental consistía en restablecer el comercio entre la ciudad y el campo. Bajo la NEP, se permitió a los campesinos que vendiesen libremente los productos agrícolas. Se permitió a los intermediarios que comprasen y vendiesen productos agrícolas y artículos manufacturados según su voluntad, a quienes ellos quisieran, a precio de mercado y con una ganancia para sí mismos. La NEP conseguiría establecer una situación económica más normal y el comercio libre reanudó el intercambio de bienes.
Esquema sobre las principales características de la NEP
En política exterior, los bolcheviques prestaron toda la ayuda posible a los socialistas de izquierda de Europa. El instrumento principal para ello, creado en marzo de 1919, fue la III Internacional o Internacional Comunista, también conocida como la Komintern. Esta era, en parte, una espontánea de reunión de marxistas de todos los países, que aceptaban la Revolución bolchevique como la verdadera realización del marxismo y que, por lo tanto, estaban dispuestos a seguir la dirección rusa; pero, más aún, era la creación y el arma de los propios bolcheviques, con la que realizarían la revolución mundial.

Mientras la II Internacional había sido una vaga federación y sus congresos apenas habían sido más que foros, la Komintern ponía grandes poderes en manos de su Comité Ejecutivo, cuyas órdenes tenían que obedecer los partidos comunistas de todos los países. El segundo Congreso de la Internacional aprobó un programa de 21 puntos, redactado por Lenin. Estos puntos incluían las exigencias de que todos los partidos nacionales debían llamarse comunistas, repudiar el socialismo reformista, hacer propaganda en los sindicatos e introducir a los comunistas en los puestos importantes de los mismos, infiltrarse en el ejército, utilizar tanto los canales legales como los métodos secretos de la clandestinidad, y expulsar a todo miembro que no siguiera la línea del partido.
Esquema sobre aspectos clave de la política leninista
Durante varios años, la URSS, utilizando la Komintern, promovió la revolución comunista mundial. A partir de 1927, con Stalin en el poder, la Komintern entró en un período de inactividad. Hacia 1935, cuando los dictadores fascistas se llevaron a cabo una política más belicosa, la URSS pasó a defender una política de seguridad colectiva internacional, y la Komintern dio instrucciones a todos los partidos comunistas para que entrasen en coaliciones con los socialistas y con los liberales avanzados, en los que se llamaron “frentes populares”, para combatir los fascismos. Durante la Segunda Guerra Mundial, como un gesto de buena voluntad hacia Gran Bretaña y EE.UU., la URSS disolvió totalmente la Komintern.


 LA ERA DE STALIN Y LOS PLANES QUINQUENALES 

A la muerte de Lenin en 1924, sus antiguos compañeros se enfrentaron por hacerse con el poder. Tranquilamente, entre bastidores, como secretario del partido, José Stalin estaba reuniendo en sus manos todos los hilos del control del partido. De un modo más abierto, León Trotsky, que en su condición de comisario del pueblo sólo había sido inferior al propio Lenin, planteaba las cuestiones básicas del carácter y del futuro del comunismo.
Esquema general del funcionamiento y estructura política de la URSS
Frente a la idea de Stalin de la creación del socialismo en un solo país, la URSS, Trotsky desarrolló la idea de la “revolución permanente” y en todas las partes del mundo. Se erigió en el exponente de la revolución mundial que muchos, dentro del partido, estaban empezando a descartar a cambio de construir primero el socialismo en un solo país. Trotsky denunciaba enérgicamente el cansancio que había caído sobre el socialismo, denunciaba a la NEP, con su tolerancia para los burgueses, y reclamaba un desarro­llo más intenso de la industria y la colectivización de la agricultura, exigiendo la inmediata adopción de un plan general, de un control estatal y de una organización de toda la vida económica del país.

Pero Trotsky no consiguió hacerse con el partido. Fue acusado de desviacionismo, de maquinaciones contra el Comité Central y de incitar a la discusión pública de las cuestiones fuera del partido. Trotsky fue enviado a Siberia, y después desterrado de la URSS. El poder pasó entonces a un triunvirato formado por Stalin, Zinoviev y Kamenev. Después de eliminado Trotsky, Stalin se volvió contra sus colaboradores Zinoviev y Kamenev, que fueron eliminados del triunvirato y desposeídos de sus cargos. Entre sus partidarios se llevaron a cabo centenares de arrestos y deportaciones. Y, desde entonces, Stalin ejerció una verdadera dictadura en nombre del Partido, del cual era Secretario General.
Organización política de la URSS
Apenas el Partido había expulsado a Trotsky, Stalin se apoderó de ciertas partes de su programa. En 1928 lanzó el primer plan quinquenal, que se proponía una rápida industrialización y la colectivización de la agricultura. La planificación de la vida económica del país por los funcionarios del gobierno había de convertirse en el rasgo distintivo de la economía soviética. De esta forma, Stalin daba fin a la NEP instaurada por Lenin.

El primer plan quinquenal, que se inició en 1928, fue declarado cumplido en 1932, lanzándose un segundo plan quinquenal, que duró hasta 1937. El tercero, inaugurado en 1938, fue interrumpi­do por la guerra con Alemania en 1941. Después de 1945 se introdujeron nuevos planes.
Esquema básico de los primeros planes quinquenales
El primer plan quinquenal estaba administrado por una agencia llamada el Gosplan o Comité Estatal de Planificación. Esta decidía la cantidad de cada artículo que el país debía producir, el volumen de esfuerzo nacional que debía ir a la formación de capital y el que debía dedicarse a la producción de artículos para el consumo diario, qué salarios debían percibir todas las clases de obreros, etc. El sistema era extraordinariamente complejo y eran necesarios incontables comprobaciones e intercambios de información, naciendo así una numerosa clase de oficinistas.
Esquema sobre las características principales de la colectivización agraria
El principal objetivo del primer plan era el de construir la industria pesada de la URSS y colectivizar la agricultura. El plan establecía granjas colectivas (koljoses), que no eran del Estado, sino de los campesinos que residían en ellas. Los campesi­nos individuales tenían que aportar sus tierras y su ganado a las colectividades. Los campesinos prósperos o kulaks se resistían a ello, por lo que fueron eliminados como clase y sus tierras fueron colectivizadas. De esta forma, también se crean explotaciones agrícolas estatales no cooperativas (sovjoses). La agricultura necesitaba una industrialización urgente, para lo que era necesaria una fuerte inversión en maquinaria y equipamiento; así como cambios en los métodos de trabajo. En el curso de este primer plan se organizaron en todo el país centenares de estaciones de tractores y máquinas. Cada una, en su región, mantenía una dotación de tractores, cosechadoras, peritos agrónomos, etc., que eran enviados de una granja colectiva a otra, según las necesidades locales. En 1939 estaba colectivizada totalmente la agricultura.
El primer tractor, de Wladimir Krikhatsky
Fuente: Wikimedia commons
De esta forma, la industrialización avanzó rápidamente. Al principio era muy considerable la dependencia tecnológica de los países capitalistas. Desde el comienzo, los planes quinquenales se habían propuesto como uno de sus objetivos la autosuficiencia industrial y militar del país. En este sentido, el segundo plan quinquenal mostraba una decisión firme de reducir las importacio­nes y de lograr la autosuficiencia nacional, especialmente en la industria pesada.

La industrialización de la URSS se llevó a cabo a costa de un gran sacrificio de la población. Se requería de todos que aceptasen un programa de austeridad y abnegación, prescindiendo de los mejores alimentos, viviendas y otros artículos de consumo, para poder crear la riqueza y la industria del país. El plan requería un trabajo duro y unos salarios bajos. El pueblo miraba hacia el futuro, hacia el momento en que, construidas ya las industrias básicas, habría mejores viviendas, mejores alimentos, mejores ropas. El socialismo puso fin a algunos de los males de la libre empresa. No había paro; no había ciclos de prosperidad y de depresión; no había miseria ni pobreza. No se sentía ninguna diferencia de clase entre los obreros y la dirección; existía poca envidia porque las diferencias de ingresos eran escasas.

El Comunismo de la URSS - El Imperio Maligno de Stalin,
subido por Elmaestroibra a https://www.youtube.com

Pero no hay duda de que todo esto se logró al precio del totalitarismo. El gobierno lo supervisaba todo; no había lugar para la discusión ni para la crítica; nadie podía abandonar el país sin autorización especial; sólo había un partido; no había sindicatos, ni prensa libre, ni libertad de asociación. El arte, la literatura e incluso la ciencia se convirtieron en vehículos de propaganda política. En cuanto al número de personas sacrificadas (burgueses, kulaks, personas desafectas), es difícil llegar a una cifra exacta, pero alcanzó a muchos millones a lo largo de los años.

Esquema sobre las diferencias políticas entre Lenin y Stalin
en el desarrollo de la URSS hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.

En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar al régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. Sin embargo, la subida al poder del Partido Bolchevique no estará exento de una oposición que cristalizará en el surgimiento de una guerra civil que asolará el país y que terminará por imponer el poder comunista. La Guerra Civil dejará al país asolado y debilitado económicamente pero unido políticamente bajo una bandera impuesta al conjunto de la población. 

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Revolución de 1917.
La  Revolución Rusa: La NEP, la III Internacional y la era de Stalin.


 LA GUERRA CIVIL (1917-1923)

El 3 de marzo de 1918 los comunistas firmaban con Alemania la paz de Brest-Litovsk: Rusia salía de la guerra, al tiempo que entregaban a los alemanes el control sobre las provincias bálticas, Polonia y Ucrania. Pero la paz real no llegó pues el país se había hundido inmediatamente en una guerra civil, tras la subida al poder de los bolcheviques. Así, al Ejército Rojo bolchevique (creado por León Trotsky) se le oponía un Ejército Blanco compuesto no sólo por los antiguos reaccionarios zaristas, los liberales y los burgueses, sino también todos los tipos de socialistas antileninistas, que se dispersaron en todas direcciones para organizar la resistencia contra el régimen de los soviets, y obtuvieron la ayuda de los aliados occidentales.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la presencia de campesinos que rechazaban los reclutamientos forzados y los requerimientos, y que se enfrentaron tanto al Ejército Rojo y como al Blanco. Estas guerrillas campesinas se centraron en la lucha contra las ciudades, independientemente del bando por el que luchaban y en ellas jugaron un papel esencial los desertores de ambos ejércitos. Era el Ejército Verde, donde campesinos y minorías nacionalistas y separatistas constituían el grueso del contingente.

A esta caótica situación había que añadir, además, a anarquistas y anarcomunistas, fundamentalmente de Ucrania, que formaron el llamado Ejército Negro. Este Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania contaba con un amplio apoyo de la población pues estaba formado en su mayoría por campesinos en la defensa de las tierras en las que vivían.

Lenin y Trotsky (ambos en el centro de la imagen) entre soldados y delegados
del Décimo Congreso del Partido Bolchevique (1921)
Fuente: Wikimedia commons

Debido a las diferencias ideológicas y a las enemistades naturales, estos ejércitos podían aliarse entre sí o enfrentarse entre ellos dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, parecía que el Ejército Blanco era un enemigo natural del resto, aunque contaban con un discreto apoyo de las fuerzas aliadas (inmersas en la Primera Guerra Mundial).

Aunque estaba rodeado por fuerzas enemigas, el Ejército Rojo controlaba un territorio cohesionado y centralizado que incluía Moscú y Petrogrado. Mejor disciplinado y organizado, contaba con las mejores infraestructuras. Los Blancos, en cambio, estaban divididos y les resultaba difícil organizarse para pasar a la ofensiva. Pero su mayor problema radicaba en que representaban a un régimen contra el que la propia población se había levantado, injusto y desigual, y que no reconocía ninguna concesión a las minorías nacionales. Por ello, la gran masa del pueblo se sentía más cómoda con una victoria bolchevique, a pesar de sus posibles diferencias y de que no faltaran las acciones violentas.

Mapa sobre el reparto de fuerzas durante la guerra civil
elaborado a partir de Soviet Union - Transcaucasia / Shadowxfox / CC BY-SA 3.0
En cuanto al nuevo régimen, la más antigua de sus institucio­nes era el Partido, al que seguían los Soviets y el Consejo de Comisarios del Pueblo. Se fundó el Ejército Rojo, una policía política llamada la Cheka y se promulgó una constitución.

La Cheka aparece con poderes muy extensos, fruto de las circunstancias del momento y experimentó un desarrollo enorme. La decisión  de Lenin y el Politburó la ejecución secreta y sumaria de la totalidad de la familia imperial chocaba con las intenciones de quienes hubieran preferido un proceso público del zar Nicolás II y se lleva a cabo la noche del 17 de julio de 1918 en Yekaterimburgo. Ya no había vuelta atrás, el imperio había desaparecido para siempre.

El zar Nicolás II y su familia en 1913, cinco años antes de su ejecución.
De izqda. a dcha., Olga, María, el zar Nicolás II, la zarina Alejandra, Anastasia, Alexis y Tatiana,

 por Boasson and Eggler. Fuente: Wikimedia Commons  
Durante aquellas guerras civiles, el Terror Rojo estalló en Rusia. La Cheka fue la más formidable policía política hasta entonces conocida. El Terror bolchevique se proponía la extermina­ción física de todos los que se oponían al nuevo régimen. El Terror logró su objetivo y, juntamente con el Ejército Rojo, estableció el nuevo régimen. Los demás bandos, sin embargo, no fueron ajenos a estas prácticas y la violencia radical y social se generalizó en la totalidad del país. Métodos como el  internamiento de adversarios militares y políticos en campos o la toma de rehenes fueron prácticas generalizadas.

La violencia popular generalizada se extendió durante toda la guerra civil. Incluso los poderes locales radicalizaron sus posturas dejando escapar su odio acumulado durante años tanto como actuaban arbitrariamente. Las persecuciones antisemitas se convirtieron en práctica habitual.

Ya a partir de 1920, la balanza empezaba a caer del lado rojo, debido quizás al escaso apoyo popular de los blancos y a su mayor desgaste. Sin embargo, retrasaron su inevitable final hasta 1923. Sin embargo, la concentración bolchevique en su enemigo natural y el desgaste de este esfuerzo permitió la multiplicación de rebeliones de distinto signo (como la rebelión de Kronstadt, la de Tambov o la revolución majnovista) y el surgimiento de poderes locales cuya supresión retrasó el final de la guerra.


Tropas del Ejército Rojo atacando la fortaleza de Kronstadt (1921)
Fuente: Wikimedia Commons


 EL COMUNISMO DE GUERRA

En política social, los bolcheviques, al principio, no adoptaron grandes planes, contentándose con una mezcla de principios y conveniencias, conocido como «comunismo de guerra». Nacionalizaron algunas de las más grandes empresas industriales, pero dejaron el grueso de las mismas bajo el control de los obreros. El problema acuciante era el de encontrar alimentos, y para ello el nuevo gobierno estableció requisas, exigió a los campesinos que hiciesen las entregas acordadas e invitó a los sindicatos a enviar destacamentos armados por todo el país para procurar alimentos por la fuerza.

Mientras la guerra seguía librándose, la moneda se hundía fruto de la inestabilidad en que se veía inmerso el país. En esta tesitura, el trueque y los pagos en especie se convierten en moneda corriente. El nuevo régimen instauró la gratuidad de las viviendas, y de ciertos servicios públicos.

Se estableció una economía dirigida desde el aparato estatal, las necesidades del momento requieren volver a instaurar prácticas llevadas a cabo en las fábricas antes de la guerra y contra las que los obreros se habían rebelado. En la esfera rural, se realizan requisas forzadas para abastecer a las ciudades y al ejército. Sin embargo, la guerra continuaba arruinando la economía y destruía las infraestructuras del país. El mercado negro adquirirá una importancia creciente. La hambruna de 1921 asoló el país y las requisas y los racionamientos aumentaron.

Cartel sobre la hambruna de 1921, por Iván Vasilevich Simakov (1921)
Leyenda: "¡Recordad a los hambrientos!"

Fuente: Wikimedia Commons
En las ciudades, el racionamiento y las duras condiciones urbanas en un país en guerra provocaron la salida de miles de personas e dirección al campo. Por consiguiente, las grandes ciudades perdieron casi la mitad de su población.

La propaganda se generaliza e impregna cada manifestación de la vida social. Se lleva a cabo también un esfuerzo para alfabetizar y educar a la población, conscientes de la poderosa influencia que puede implicar, a largo plazo, el control de la cultura y la enseñanza sobre la población.

Mientras tanto, la guerra civil continuaba. Pero las fuerzas antibolcheviques nunca llegaron a unirse, ni tampoco los aliados llegaron a ponerse de acuerdo. En 1922 la guerra civil terminaba.

Tras el caos y la destrucción de la guerra, Rusia aparecía como un país arruinado y en el que la autoridad del Estado descansaría sobre los hombros de un partido único con un poder absoluto. La seguridad de la sociedad se logró a costa de la libertad individual. Las aspiraciones revolucionarias, que habían costado tanta sangre, habían sido secuestradas por aquellos mismos que habían intentado ponerlas en práctica. La dictadura del proletariado no dejaba de ser una dictadura y aún cuando el Terror se redujo, el aparato policial seguiría funcionando.

El comunismo de la URSS - La Revolución de Lenin,
subido por MrAndrews727 a https://www.youtube.com 


 LA FORMACIÓN DE LA URSS

Los bolcheviques habían establecido las fronteras del nuevo estado coincidentes con las del antiguo imperio zarista, excepto en el lado europeo. Rusia había perdido millones de kilómetros cuadrados de territorio, pero se consiguió la paz y el régimen se mantuvo.

Con el final de las guerras civiles y de la intervención extranjera en 1922, fue posible establecer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La concepción dominante era una combinación de lo nacional y lo internacional: reconocer la nacionalidad mediante la concesión de autonomía a los grupos nacionales, a la vez que se conservaban aquellos grupos, integrados en una unión superior, y se permitía la incorporación de nuevos grupos.
Emblema de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, por Pianist
Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0
La Unión Soviética fue establecida como la unión de las Repúblicas Soviéticas de RusiaUcraniaBielorrusia y Transcaucasia. De esta forma, el Estado soviético se establecía como una federación de repúblicas, cada una con sus propios organismos políticos y administrativos. El 28 de diciembre de 1922, se aprobó el Tratado de Creación de la URSS. La Constitución de 1924 establecía la Unión, declaraba que todas las repúblicas miembros podían separarse y que podían agregarse repúblicas socialistas de nueva formación. De esta forma se legitimaba la Unión.

Mapa sobre la formación de la URSS y la incorporación de las distintas repúblicas

domingo, 31 de agosto de 2014

La Revolución Rusa: La Revolución de 1917

A principios del siglo XX, la situación económica rusa era de atraso con respecto a las naciones europeas vecinas. La modernización y la industrialización trajeron un desfase entre los grandes propietarios y la clase asalariada, que toma conciencia de su situación e iniciará una lucha por sus derechos que alcanzará consecuencias imprevistas. En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar el régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. La fórmula será exportada posteriormente fuera de Rusia.    

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.
La  Revolución Rusa: La NEP, la III Internacional y la era de Stalin.


 LA REVOLUCIÓN DE FEBRERO 

En 1914, las políticas internacionales de las grandes potencias europeas chocaron en el conflicto bélico más sangriento que había vivido la humanidad: la Gran Guerra, a la que Rusia no fue ajena. Una vez más, a imagen de lo ocurrido en 1905, la guerra sometió al régimen zarista a una prueba que no pudo resistir. Con el estallido bélico, los miembros de la clase media ofrecieron su apoyo al gobierno y todos los partidos (salvo el POSD) apoyaron la participación en la guerra. Aunque éste recelaba de aquellos signos de actividad que surgían fuera de los círculos oficiales. Sin embargo, la entrada rusa en la Primera Guerra Mundial, podría satisfacer las ansias expansionistas del zarismo pero no iba a repercutir en ningún beneficio para las clases humildes que sangrarían en el campo de batalla. El obrero y el campesino se incorporaban al ejército sin ninguna convicción y, para colmo de males, la guerra comenzaba con varios desastres.

Petrogrado en marzo de 1917
Fuente: Wikimedia Commons

Las duras derrotas (especialmente sangrantes en el frente prusiano) eran un reflejo de unas tropas desmoralizadas e irregularmente adiestradas, dirigidas por oficiales mal preparados. La infraestructura de la guerra era claramente insuficiente (con una deficiente red ferroviaria, y falta de recursos armamentísticos e incluso alimenticios). Como resultado, las cifras de bajas eran escandalosas. Mientras los insuficientes recursos eran destinados al frente por las necesidades de la guerra, el hambre y la escasez se extendieron lentamente por el país originando huelgas y una gran inestabilidad.

Fuerzas cosacas en la Primera Guerra Mundial, por Ray Mentzer (1914)
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Por otra parte, la vida en la corte rusa era pintoresca. La zarina Alejandra, de origen germano (de hecho, no hablaba ruso con fluidez), miraba con desprecio a todos los rusos ajenos a su círculo, incitaba a su marido a comportarse como un autócrata orgulloso, y escuchaba los consejos de un hombre que se autodefinía como santo, Rasputín, que ejercía una enorme influencia sobre la pareja real. El asesinato de éste fue un signo más de la desafección de todos los estratos del pueblo ruso hacia el régimen zarista.

Durante la guerra, en 1915, se suspendió la Duma, aunque al año siguiente fue reunida de nuevo, y a pesar de haber sido siempre tan conservadora, expresó su enérgica indignación por la forma en que se llevaban los asuntos. Entre todos los elementos de la población aumentaba el descontento por el curso de la guerra y por la ineptitud del gobierno. El zar comenzó a pensar en la represión y suspendió nuevamente la Duma. Incluso los más moderados llegaban a la conclusión de que la situación sólo podía resolverse por la fuerza.

Rasputín y sus admiradoras, por Karl Bulla (1914)
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Una vez más fueron los obreros de Petrogrado los que precipitaron la crisis. Los alimentos habían empezado a escasear, como en todos los países beligerantes, pero la administración zarista era demasiado torpe y estaba demasiado desmoralizada por la corrupción para establecer los controles que en los demás países se habían hecho habituales, como fijación de precios máximos o distribución de cartillas de racionamiento. En marzo de 1917, estallaron motines para reclamar alimentos, que pronto desembocaron, con la ayuda de los intelectuales revolucionarios, en insurrecciones políticas. El zar ordenó sofocar la rebelión pero, finalmente, las tropas de la ciudad se negaron a continuar disparando contra los insurgentes; el motín y la insubordinación se extendían. En unos pocos días, se había organizado en Petrogrado un Soviet de Diputados de los Obreros y de los Soldados.

Los dirigentes de la clase media pedían la destitución del gobierno y la formación de otro nuevo que contase con la confianza de una mayoría de la Duma. El zar se vengó disolviendo la Duma. Ésta creó un comité ejecutivo que se hiciese cargo de la situación, con lo que había dos autoridades en la ciudad: el Comité de la Duma, relativamente legal, y el Soviet de Petrogrado, que representaba a las fuerzas revolucionarias.

Ataque a la policía del zar durante los primeros días de la Revolución
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El Comité de la Duma, bajo presión del Soviet, creó el 14 de marzo un Gobierno Provisional, bajo la presidencia del príncipe Lvov, del partido K.D., y accedió a pedir la abdicación del zar. El ejército estaba poniéndose del lado de la revolución; los propios generales, incapaces de garantizar la lealtad de sus hombres, aconsejaron la abdicación del monarca. Nicolás II cedió y su hermano, el Gran Duque Miguel, se negó a sucederle. Y el día 17 de marzo de 1917 Rusia se convirtió en una República.


 LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE 

El Gobierno Provisional convocó elecciones mediante sufragio universal masculino para una Asamblea Constituyente, que prepararía una constitución para el nuevo régimen. Trató de continuar también la guerra contra Alemania. En julio se organizó una ofensiva, pero los ejércitos, desmoralizados, fueron derrotados rápidamente. Entre tanto, los campesinos invadían los distritos rurales, incendiando y saquean­do. En el frente los ejércitos se desvanecían; muchos altos oficiales se negaban a servir a la república y masas de soldados desertaban. El Soviet de Petrogrado, en oposición al Gobierno Provisional, exigía la inmediata terminación de la guerra.

Asamblea del soviet de Petrogrado (1917)
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Los soviets se generalizaron por el país cumpliendo la función de constituir tanto organizaciones de representación de trabajadores y ciudadanos como órganos de poder político en la casi totalidad del territorio ruso y donde se llevaba a cabo una democracia directa, a través de asambleas.

Las cuatro líneas básicas en las que se centraban las aspiraciones políticas de los soviets eran el establecimiento de una república democrática, la consecución de una paz inmediata en la Primera Guerra Mundial, la obtención de la propiedad de la tierra por los campesinos que la trabajaban y la consecución de una jornada laboral de ocho horas. En un Gobierno Provisional compuesto mayoritariamente por el partido que representaba a la burguesía liberal estas aspiraciones parecían difíciles de conseguir.

Lenin presentando sus "Tesis de abril" en el Palacio Táuride de Petrogrado (1917)
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Sin embargo, los soviets parecían respetar de una forma más íntegra el espíritu de la Revolución de Febrero, por la que los trabajadores se expusieron a sangrar. Estaban integrados por socialistas, mencheviques y bolcheviques (aunque éstos eran minoría), y socialrevolucionarios, mayoritariamente. Su apoyo al gobierno era dubitativo, pues eran conscientes de las evidentes diferencias sociales y políticas con sus representantes, y tenían el apoyo de la inmensa masa de trabajadores. Por ello, el Gobierno Provisional difícilmente conseguiría gobernar de forma efectiva sin el apoyo de los soviets.

Así pues, la revolución estaba ya muy avanzada cuando Lenin (procedente del exilio en Zurich) y los otros bolcheviques llegaron a Petrogrado, a mediados de abril. Inmediatamente, Lenin postula las llamadas «Tesis de abril» que explican la que debería ser la siguiente fase de la Revolución: la conquista del poder por parte del proletariado y el campesinado. Es decir, desde un principio se pusieron al lado del Soviet de Petrogrado y contra el Gobierno Provisional. Éste, en busca de apoyo popular, nombró presidente al socialista Kerensky.

Retrato de Aleksandr Kerenski
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Los bolcheviques adaptaron su programa a las circunstancias del momento. Lenin se concentró en 4 puntos: la paz inmediata con las Potencias Centrales; redistribución de la tierra a los campesinos; entrega de las fábricas, de las minas y de otras instalaciones industriales a los comités obreros; y reconocimien­to de los soviets como poder supremo. Con este programa, y mediante infiltraciones y estratagemas, los bolcheviques alcanzaron una mayoría en el Soviet de Petrogrado y en los soviets de todo el país.

Estaba claro que la nueva situación no contentaba a nadie. En septiembre de 1917 se produce el fallido intento de golpe de estado de Kornílov. Contrarrevolucionario, el comandante en jefe del Ejército ruso, el general Lavr Kornílov, deseoso de aplicar una serie de reformas conservadoras, planeó un asalto al poder. Sin embargo, el Gobierno Provisional y los soviets, apoyados por la mayoría de la población, lo hicieron fracasar.

Lenin consideraba ahora que había llegado el momento de tomar el poder. En la noche del 6 al 7 de noviembre de 1917, los bolcheviques se apoderaron de la oficina central de teléfonos, de las estaciones de ferrocarril y de las instalaciones de energía eléctrica de la ciudad. Un barco de guerra apuntó sus cañones hacia el Palacio de Invierno, donde se hallaba reunido el gobierno de Kerensky. El Congreso de los Soviets declaró depuesto el Gobierno Provisional y nombró en su lugar a un Consejo de Comisarios del Pueblo, cuyo presidente fue Lenin. Trotsky fue nombrado comisario para asuntos exteriores y Stalin, comisario para las nacionalidades.

Esquema sobre los acontecimientos de las Revoluciones de 1917

Así se produjo la Revolución Bolchevique o Revolución de Octubre (según el calendario juliano). La Asamblea Constituyente, recientemente elegida, se reunió en enero de 1918. De 36 millones de votantes, sólo 9 habían votado al partido bolchevique. Pero Lenin disolvió la Asamblea al segundo día de sus sesiones. Se estableció entonces la dictadura del proletariadoUna guerra civil que asolaría el país estaba próxima a acontecer. Dos meses después, en marzo de 1918, los bolcheviques pasaron a llamarse Partido Comunista. 

La Revolución Rusa,
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