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HISTORIA CONTEMPORÁNEA

Artículos referidos al pasado del hombre en una época situada entre la Revolución Francesa y la época actual.

lunes, 20 de octubre de 2014

Crisis económica en el período de entreguerras: la Gran Depresión

Tras la gran expansión económica y financiera que Estados Unidos experimenta durante los llamados "felices años veinte", el nuevo orden económico sufre un duro golpe al entrar en una fuerte depresión que marcaría la marcha económica durante una década. Si los garantes de la economía mundial entran en una recesión sin precedentes, sus consecuencias no tardarían en dejarse sentir en el resto del globo. Esta crisis del sistema capitalista propicia un inestable marco económico que sólo puede superarse gracias a la intervención estatal lo que implica la quiebra del sistema económico liberal proporcionando un excelente caldo de cultivo para quienes se muestran contrarios a las ideas democráticas. los regímenes totalitarios se verán beneficiados de una depresión que afecta a todos los estratos de la sociedad. 

Enlaces relacionados:
- Crisis económica en el período de entreguerras: el Crack de 1929.
La Primera Guerra Mundial: los Tratados de Paz y las consecuencias a largo plazo.


 LA GRAN DEPRESIÓN

Tras el Crack de la Bolsa de Nueva York en octubre de 1929, nadie podía negar la existencia de una crisis económica sin precedentes. El rápido paso de la expansión económica de los años veinte a la crisis tuvo un gran impacto social. El aumento del desempleo contraería la demanda de productos lo que provocaría sobreproducción y una caída de los precios, de la que el crack financiero sería un síntoma. Se redujo la inversión y el sistema capitalista sufrió una crisis inesperada de grandes consecuencias. Los años siguientes estuvieron protagonizados por una profunda depresión que marcó la década de los 30.

Florence Owens Thompson, por Dorothea Lange (1936), 
de la serie: "Madre migrante" o "Cosechadores desposeídos en California"
Fuente: Wikimedia commons
En poco tiempo, el desempleo adquiría proporciones gigantescas. Los salarios del obrero desaparecían y los ingresos del granjero tocaban fondo. El descenso del poder adquisitivo de las masas imponía una mayor inactividad de la maquinaria y un mayor desempleo. Millones de personas se veían reducidas a vivir y a sostener a sus familias gracias a las raciones de caridad, al socorro del gobierno, a las limosnas. Se multiplicaron los poblados chabolistas en las grandes ciudades (bautizadas popularmente como Hooverville, en honor del presidente norteamericano).

Los optimistas de la época declaraban que aquella depresión, aunque dura, no era más que otro punto periódico bajo en el ciclo económico, y que la prosperidad estaba a la vuelta de la esquina. Otros creían que la crisis representaba el hundimiento de todo el sistema capitalista.


Cola de reparto del pan en Nueva York (1932)
Fuente: Wikimedia Commons
Independientemente de su postura, todos los gobiernos adoptaron medidas para facilitar trabajo e ingresos a sus pueblos. De un modo u otro, todos se esforzaron por liberarse de la dependencia de las incertidumbres del mercado mundial. La consecuencia económica más acusada de la depresión fue una fuerte tendencia al nacionalismo económico.

Para proteger sus exportaciones y sus industrias, los países devaluaron sus monedas. La depresión, al agregar sus efectos a los de la Guerra Mundial y a la inflación de la posguerra, condujo al caos en el intercambio monetario internacional. Los gobiernos manipulaban sus monedas para sostener sus decrecientes exportaciones o imponían determinados controles de intercambio: exigían que los extranjeros a quienes su población compraba y a quienes, por tanto, entregaba su moneda, utilizase esa moneda para comprarles a ellos. El comercio, que había sido multilate­ral, se hacía cada vez más bilateral.


Esquema sobre algunos de los factores que confluyeron en la Gran Depresión

El control de la moneda era un medio de mantener activas las fábricas propias, a través de la conservación o de la conquista de mercados para la exportación en un período de depresión. Otro procedimiento para mantener en actividad las fábricas propias consistía en cerrar el paso a las importaciones competitivas echando mano del viejo recurso de las tarifas proteccionistas. Pero tampoco las tarifas fueron suficientes siempre, y en muchos estados se adoptaron cuotas o restricciones cuantitativas. Por este sistema, un gobierno decía no sólo que los artículos que entrasen en el país tendrían que pagar una alta tarifa aduanera, sino que, ponía límites a la cantidad, es decir, que por encima de dicho límite no podrían introducirse más artículos. Tanto los importadores como los exportadores trabajaban, cada vez en mayor medida, con licencias del gobierno, a fin de que todo el comercio exterior de un país pudiera estar centralmente planificado y dirigido. Así, la economía mundial se desintegró en sistemas económicos nacionales ferozmente competidores. Cada estado trataba de crear una isla de seguridad económica para su propio pueblo. La cooperación económica internacional estaba terminando en una intensificación sin precedentes de la rivalidad económica y del autocentrismo nacional.


 CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN

Respecto a las consecuencias de la depresión, hemos de hablar de consecuencias psicológicas. La opinión pública pierde confianza en las instituciones democráticas, a las que identifica con el capitalismo, y en la inspiración liberal de la democracia parlamentaria. En Europa, sectores muy amplios de la opinión pública se hallan bruscamente disponibles para cualquier tipo de aventura y dispuestos a escuchar las llamadas de los agitadores.

En cuanto a las consecuencias objetivas, hay que destacar la quiebra del sistema liberal y la impotencia de la iniciativa privada, que obligan al poder público a intervenir. Los gobiernos son empujados a violar las máximas liberales que prohibían al Estado intervenir en el ámbito reservado a la iniciativa privada. Los gobiernos se encargan de la dirección de la economía, emprendiendo grandes trabajos para poner en marcha los mecanis­mos. La expresión más completa de este cambio de política es la revolución que constituye el New Deal en EE.UU.

Construcción de una carretera según un proyecto de la Works Progress Administration (New Deal)
Fuente: Wikimedia Commons
Por otra parte, la política económica de los gobiernos afecta a las relaciones exteriores. Para proteger la producción nacional de la competencia extranjera, los países se cierran a las importaciones, elevan sus tarifas aduaneras, establecen restric­ciones. En todas partes, el nacionalismo económico alienta un egoísmo a ultranza en las relaciones comerciales.

Así pues, en cuestión de varios años, entre 1929 y 1932, la gran depresión acarreó el abandono de los principios liberales, la quiebra de la economía liberal, el trastorno de las relaciones entre grupos sociales e incluso las relaciones entre naciones. La democracia política sufre las repercusiones de la crisis que atraviesa el liberalismo económico. Es un argumento más a favor de las doctrinas autoritarias y de los regímenes autoritarios. Al fascismo italiano o al comunismo soviético les es fácil usar como pretexto la crisis del liberalismo para demostrar el fracaso de la democracia.

Esquema sobre algunas propuestas generales del keynesianismo



 LA SOLUCIÓN NORTEAMERICANA: EL NEW DEAL

En 1933 los demócratas sustituyen a la administración republicana de Hoover, tras el triunfo electoral del presidente Franklin D. Roosevelt. A la llegada de éste al poder, la situación económica era alarmante: la población estaba cada vez más empobrecida, las enormes cifras de desempleo implicaban una reducción en el gasto que acarreaba la ruina y quiebra de empresas (aumentando las cifras mencionadas y destruyendo una estructura económica que poco antes era floreciente), los mercados financieros se precipitaron y la economía se estancó.

Franklin Delano Roosevelt, por Elias Goldensky (1933)
Fuente: Wikimedia Commons

El nuevo presidente propone una nueva política económica sustentada en las teorías keynesianas. Se trata de un New Deal ("Nuevo Acuerdo", en castellano), que se propone reactivar el consumo y la inversión, y poner fin a ciertos abusos que han estado en la base del origen de la crisis. Esta política se mantendrá hasta 1938, cuando el esfuerzo económico encontró en la Segunda Guerra Mundial una válvula de escape para la mejoría.

El New Deal pone en acción un conjunto de medias de intervención gubernamental en el terreno de la economía (aunque no se recurre a la nacionalización de empresas). El primer objetivo es la deflación: hay que lanzar los precios al alza, devolver la confianza a los inversores, distribuir poder de compra a los consumidores. Roosevelt procedió a la devaluación del dólar con el objetivo de provocar un aumento de los precios (se llegó a abandonar momentáneamente el patrón oro).

Entre las primeras medidas del presidente Roosevelt, planteadas para surtir efecto a corto plazo, los objetivos se centraron en reformas agrícolas, del sistema bancario (en el que el Departamento del Tesoro pasó a investigar la solvencia de los bancos, provocando el cierre y la fusión de miles de bancos en situación inestable y mejorando la garantía del sistema) y la creación de programas de asistencia social y de ayuda al trabajo.


Sin embargo, la intervención del Estado en la economía era uno de los factores contra los que luchaba el sistema capitalista, por lo que este plan fue recibido con reticencia. No obstante, se crearon distintas agencias con el objetivo de intervenir en la vida económica proporcionando un respiro a los sectores más castigados por la depresión. En el sector industrial se obligó a las empresas a adoptar un código de buena competencia, creando un organismo de regulación, la NRA, al que las empresas se adhirieron libremente.

En el orden agrícola, ante la acumulación de excedentes, se invita a los agricultores a que consientan en reducir voluntaria­mente sus cosechas a cambio de una indemnización. El efecto inmediato de la reducción de las cosechas era la subida de los precios aunque en un país con menos capacidad adquisitiva y con un comercio internacional a escala más reducida que en años anteriores, los resultados de la Ley de Ajuste Agrícola tardaron en ser alentadores para los agricultores.

Una ley autoriza al presidente a acuñar monedas de plata en cantidades ilimitadas. Con ello se producía una fuerte inflación, pero se acepta como medio de estimular la economía.


Esquema básico sobre las principales reformas que formaron el New Deal

Pero todo esto sería inútil si no se mejoraban las cifras del desempleo de la población. Por ello, éste será uno de los grandes indicadores de la crisis y las reformas encaminadas a mejorar esta situación serán una prioridad: los sindicatos, las jubilaciones y los parados serán sus principales objetivos. Desde el punto de vista social, la ayuda a los parados reforzó las medidas de subidas de salarios. Se creaba una masa con cierto poder de compra, única salida de una etapa en la que por superproducción o por subconsumo se había generalizado la ruina.

Económicamente, la situación mejoró al final de la década, con importantes matices: la inversión privada en la industria se contrajo (como era inevitable) a pesar de que la producción industrial volvía a cifras parecidas a las de finales de los veinte. El número de parados era aún alarmante (17% de la población activa), aunque ahora muchos de ellos recibían un subsidio que les permitía sobrevivir. En el orden agrícola, la subida de los precios no pudo sostenerse y la situación de los agricultores se agravó.

En la esfera de lo social, el Estado inauguró una mayor preocupación por la protección de sus ciudadanos frente a un marco económico que auguraba nefastas consecuencias para el ciudadano de a pie. 

Historia del siglo XX - Roosevelt y el New Deal 
subido por Félix Rodríguez Sanjurjo a https://www.youtube.com 

viernes, 10 de octubre de 2014

Crisis económica en el período de entreguerras: el Crack de 1929

Tras la I Guerra Mundial, el mundo entra en un nuevo orden económico presidido por los EE. UU., que actúan como los grandes banqueros del mundo. En una época en la que es necesaria una gran reconstrucción posbélica, Europa entra en una recesión mientras que Estados Unidos experimenta una gran expansión económica y financiera. Poco hacía sospechar que los "felices años veinte" constituían la puerta de entrada a una de las mayores crisis del sistema capitalista. La sobreproducción en la economía y la especulación en el mercado financiero, auspiciada por una intensa actividad bancaria, proporcionarían el inestable marco que acabaría por estallar con el crack de la bolsa de 1929. 

Enlaces relacionados:
- Crisis económica en el período de entreguerras: la Gran Depresión.
- La Primera Guerra Mundial: los Tratados de Paz y las consecuencias a largo plazo.



 LOS AÑOS ANTERIORES A LA CRISIS

A principios del siglo XX, el sistema económico capitalista era un delicado y entrete­jido mecanismo, en el que cualquier perturbación se transmitía rápidamente a través de todas las partes. Para muchas mercancías, los precios se fijaban mediante el libre juego de la oferta y la demanda, en un mercado de dimensiones mundiales. Había una gran división del trabajo por zonas; grandes áreas vivían de la producción de unos pocos artículos especializados para su venta al resto del mundo.

Una gran cantidad de la producción, tanto local como internacional, estaba financiada a través del crédito, es decir, de promesas de pago en el futuro. El sistema se basaba en la mutua confianza y en el mutuo intercambio, es decir, en la creencia del prestamista, acreedor o inversor de que recuperaría su dinero, en la creencia del prestatario de que podría pagar sus deudas, en la posibilidad de que granjas y fábricas pondrían sus productos en el mercado a unos precios suficientemente altos para que rindiesen un beneficio neto, de modo que los trabajadores de las granjas y fábricas pudiesen comprar los productos de otras granjas y otras fábricas, y así sucesivamente alrededor de incontables círculos de mutua interdependencia, y por todo el mundo.

Exterior del edificio de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street, por Arnoldius
Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0

Si alguien salió reforzado económicamente tras la I Guerra Mundial, ese fue EE.UU. Los norteamericanos; ante una Europa destrozada por el conflicto, trastocada en su estructura económica ante los cambios en el mapa político y con medio continente obligado a pagar reparaciones astronómicas, se convirtieron en los grandes banqueros del mundo. A mediados de la década de los 20, EE.UU. era la primera potencia económica mundial.

La buena marcha económica permitió un aumento de la actividad bursátil. El aumento de las cotizaciones de títulos en la Bolsa fue financiado en buena medida por la concesión de créditos, creando una burbuja especulativa. Esta intensa actividad, permitía la obtención de rápidos dividendos y atraía a inversores de casi todos los estratos sociales y la mayoría ni siquiera entendía bien los mecanismos de este mercado. Pronto, la buena marcha bursátil se convirtió en simple especulación, no en un indicador de la economía “real”, se trataba de un “castillo en el aire”.

Noche en Los Ángeles, por Underwood & Underwood (1920)
Fuente: Wikimedia Commons

Los cinco años siguientes a 1924 fueron un período de prosperidad (los llamados “felices años veinte”), en el que hubo un gran volumen de comercio interna­cional, de construcción y desarrollo de nuevas industrias. La expansión fue especialmente asombrosa en EE.UU., pero casi todos los países disfrutaron de ella, en mayor o menor grado. Pero en aquella prosperidad había imperfecciones. La expansión estaba financiada, en gran parte, por el crédito o por los préstamos. Los trabajadores percibían menos de lo que constituía una porción equilibrada; los salarios quedaban muy por debajo de los beneficios y de los dividendos, de modo que el poder adquisitivo de las masas, aunque ampliado por la compra a plazos, no podía absorber el gran volumen de lo que técnicamente era posible producir.

Esquema sobre los principales factores que influyeron en el Crack del 29

En todo el mundo, la década de 1920 fue un período de depresión crónica en la agricultura, hasta el punto de que los granjeros no podían pagar sus deudas ni comprar artículos en la medida necesaria para el buen funcionamiento del sistema. Las operaciones militares de la I Guerra Mundial habían reducido en 1/5 los campos dedicados al cultivo del trigo en Europa. El precio mundial del trigo subió, y los granjeros de EE.UU., Canadá y otros países aumentaron sus extensiones cultivables. Muchas veces, para adquirir tierras a precios altos, contrajeron hipotecas que en años posteriores no pudieron pagar.

Después de la guerra, Europa restableció su producción de trigo y Europa Oriental se incorporó al mercado mundial. La agricultura se mecanizaba rápidamente, al tiempo que el cultivo de secano permitía disponer de nuevas tierras. El resultado de todo esto fue una superabundante producción de trigo, y que el precio mundial de éste cayera increíblemente. Los cultivadores de trigo de todos los continentes se arruinaron. Los de otros muchos productos (algodón, café, cereales) se encontraban en la misma desastrosa situación, y todos se hundían. La fase aguda de la depresión, que comenzó en 1929, se agravó a causa de aquel fondo crónico de catástrofe en la agricultura, porque no había reserva alguna de poder adquisitivo en las granjas. La apurada situación del granjero empeoró aún más cuando la gente de la ciudad, alcanzada por la depresión en la industria, redujo sus gastos en alimentación.


Esquema sobre el proceso que confluyó en el "Jueves Negro" y la Crisis del 29


 LA CRISIS FINANCIERA

La depresión, en su sentido estricto, comenzó como una crisis en el mercado de acciones y una crisis financiera. Los precios de las acciones se habían mantenido ascendentes gracias a los años de continua expansión y de altos dividendos. A comienzos de 1929, los precios en las bolsas europeas comenzaron a debilitarse. Pero la crisis definitiva se produjo con la bancarrota de la bolsa de Nueva York, en octubre de 1929.

Multitud de inversores a las afueras del edificio de la bolsa el "Jueves Negro"
Fuente: Wikimedia Commons

Allí, los valores se habían elevado a alturas fantásticas, a causa de una excesiva especulación. No sólo especuladores profesionales sino también personas comunes (sin la suficiente formación financiera), compraban acciones de las diferentes empresas con fondos tomados a préstamo, como una manera fácil de ganar mucho dinero. Algunas veces, aquellas personas poseían cinco o diez veces más acciones que las que correspondían a la suma de dinero propio invertido en ellas; el resto era prestado mediante la concesión de créditos. Con un dinero tan fácil de adquirir, la gente hacía subir los precios de las acciones al pujar los unos contra los otros, y disfrutaban de enormes fortunas sobre el papel. Pero si los precios bajaban, los infelices propietarios se veían obligados a vender sus acciones para devolver el dinero que habían tomado prestado. De ahí que la debilitación de los valores en la Bolsa de Nueva York desatase incontrolables oleadas de venta, que hundieron irresistiblemente los precios de las acciones. En un mes, los valores en bolsa descendieron en un 40%. De 1929 a 1932 cerraron sus puertas 5.000 bancos americanos. Tanto los pequeños especuladores como los grandes capitalistas sufrieron importantes pérdidas y muchos se vieron en la ruina.


Esquema sobre el desarrollo de la Crisis de 1929

La crisis pasó de las finanzas a la industria, y de EE.UU. al resto del mundo. La exportación de capital americano llegó a su fin. Los americanos no sólo dejaron de invertir en Europa, sino que vendieron los valores extranjeros que poseían. Esto desbarató las bases de la resurrección posbélica de Alemania y de gran parte de Europa. Los americanos, al disminuir sus ingresos, dejaron de adquirir artículos extranjeros. Se produje­ron bancarrotas por todas partes. Las personas y las empresas privadas no podían cobrar lo que se les debía, ni retirar en dinero lo que pensaban que tenían en los bancos. No podían comprar y las fábricas, por tanto, no podían vender. Las fábricas trabajaban más despacio o cerraban del todo. Entre 1929 y 1932 la producción mundial descendió en un 38% y el comercio interna­cional cayó en unos 2/3.


Wall Street - El Gran Crack de 1929
subido por CronicasDeTumbleweed a https://www.youtube.com 

El crack de la Bolsa de Nueva York en octubre de 1929 es un indicador más de una crisis que sus contemporáneos no supieron ver, cegados ante las promesas de rápida riqueza que hacía la actividad bursátil. No se comprendía que la Bolsa es un reflejo de la economía y que la descompensación de este sistema llevaba al desastre.

Por otro lado, hay que entender que el crack no provocó la crisis y la depresión que marcó la década de los 30. La fuerte y rápida expansión económica de los años veinte se llevó a cabo a un ritmo que los distintos sectores no fueron capaces de asimilar. El aumento de beneficios permitió un incremento de la inversión en innovación tecnológica y una racionalización en cuanto a los métodos de trabajo. Las consecuencias más evidentes fueron el aumento de la producción y la reducción del empleo. Sobre el papel, los beneficios se iban a disparar. Sin embargo, iba a producirse el efecto contrario. El aumento del desempleo contraería la demanda de productos lo que provocaría sobreproducción y una caída de los precios, de la que el crack financiero sería un síntoma. Se redujo la inversión y el sistema capitalista sufrió una crisis inesperada de grandes consecuencias.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La NEP, la III Internacional y la era de Stalin

En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar al régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. Tras la Guerra Civil, que dejará al país asolado y debilitado, los dirigentes comunistas se enfrentarán a la disyuntiva de hacer conciliar sus ideales con la realidad en la que el pueblo se ve inmerso. De modo que llega la hora de tomar decisiones que no gustan a todos y de imponerse a los descontentos, aunque éstos hayan luchado bajo la misma bandera. Las altas esferas del poder serán objeto de una lucha política encarnizada por el control del país. El precio del sueño de la libertad será la privación de la misma: llega la dictadura del Partido. 

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Revolución de 1917.
La  Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.


 LA NEP Y LA III INTERNACIONAL

En 1921, Rusia, estabilizada en el terreno internacional, se encontraba en una situación económica difícil. Toda su clase dirigente había sido eliminada; la producción agrícola estaba reducida a las 2/3 partes; la industria parecía arruinada y el tráfico ferroviario quedó reducido a la décima parte. La miseria era espantosa; la población carecía de víveres; incluso entre el proletariado, considerado como el beneficiario de la revolución, había un gran descontento. Los estragos de la Guerra Mundial, de la Revolución, de las guerras civiles y del Terror habían dejado al país en ruinas. Los campesinos, para protestar de las requisas de que eran víctimas, no sembraban los campos ni atendían el ganado. Casi todas las fábricas tenían cerradas sus puertas y los trenes no circulaban por falta de combustible. La miseria provocaba levantamientos en el campo, el bandolerismo se extendía por el país, y en todas partes estallaban motines militares. Se iniciaba una época de hambre espantosa que iba a costar la vida de millones de personas.
Cartel propagandístico de la NEP, de Gustav Klutsis
Fuente: Communisme-bolchevisme.net
Lenin llegó a la conclusión de que la socialización había avanzado demasiado deprisa. Apoyó abiertamente un compromiso con el capitalismo, un "repliegue estratégico". La instauración del comunismo no tendría éxito si no contaba con la adhesión de una gran parte del pueblo. Por lo tanto, era preciso establecer un régimen transitorio, durante el cual se empezara por organizar la producción. Este régimen transitorio sería la NEP.

La Nueva Política Económica, o NEP, adoptada en 1921, se prolongó hasta 1927. Lenin había comprendido que no era posible hacer la revolución en contra de los campesinos. Se suprimieron las requisas de productos agrícolas y se dio a los campesinos la garantía de que se respetarían sus bienes. Se devolvió la libertad al comercio interior y en la industria se suprimió el pago con bonos de abastecimiento, volviéndose al procedimiento de salarios. El problema fundamental consistía en restablecer el comercio entre la ciudad y el campo. Bajo la NEP, se permitió a los campesinos que vendiesen libremente los productos agrícolas. Se permitió a los intermediarios que comprasen y vendiesen productos agrícolas y artículos manufacturados según su voluntad, a quienes ellos quisieran, a precio de mercado y con una ganancia para sí mismos. La NEP conseguiría establecer una situación económica más normal y el comercio libre reanudó el intercambio de bienes.
Esquema sobre las principales características de la NEP
En política exterior, los bolcheviques prestaron toda la ayuda posible a los socialistas de izquierda de Europa. El instrumento principal para ello, creado en marzo de 1919, fue la III Internacional o Internacional Comunista, también conocida como la Komintern. Esta era, en parte, una espontánea de reunión de marxistas de todos los países, que aceptaban la Revolución bolchevique como la verdadera realización del marxismo y que, por lo tanto, estaban dispuestos a seguir la dirección rusa; pero, más aún, era la creación y el arma de los propios bolcheviques, con la que realizarían la revolución mundial.

Mientras la II Internacional había sido una vaga federación y sus congresos apenas habían sido más que foros, la Komintern ponía grandes poderes en manos de su Comité Ejecutivo, cuyas órdenes tenían que obedecer los partidos comunistas de todos los países. El segundo Congreso de la Internacional aprobó un programa de 21 puntos, redactado por Lenin. Estos puntos incluían las exigencias de que todos los partidos nacionales debían llamarse comunistas, repudiar el socialismo reformista, hacer propaganda en los sindicatos e introducir a los comunistas en los puestos importantes de los mismos, infiltrarse en el ejército, utilizar tanto los canales legales como los métodos secretos de la clandestinidad, y expulsar a todo miembro que no siguiera la línea del partido.
Esquema sobre aspectos clave de la política leninista
Durante varios años, la URSS, utilizando la Komintern, promovió la revolución comunista mundial. A partir de 1927, con Stalin en el poder, la Komintern entró en un período de inactividad. Hacia 1935, cuando los dictadores fascistas se llevaron a cabo una política más belicosa, la URSS pasó a defender una política de seguridad colectiva internacional, y la Komintern dio instrucciones a todos los partidos comunistas para que entrasen en coaliciones con los socialistas y con los liberales avanzados, en los que se llamaron “frentes populares”, para combatir los fascismos. Durante la Segunda Guerra Mundial, como un gesto de buena voluntad hacia Gran Bretaña y EE.UU., la URSS disolvió totalmente la Komintern.


 LA ERA DE STALIN Y LOS PLANES QUINQUENALES 

A la muerte de Lenin en 1924, sus antiguos compañeros se enfrentaron por hacerse con el poder. Tranquilamente, entre bastidores, como secretario del partido, José Stalin estaba reuniendo en sus manos todos los hilos del control del partido. De un modo más abierto, León Trotsky, que en su condición de comisario del pueblo sólo había sido inferior al propio Lenin, planteaba las cuestiones básicas del carácter y del futuro del comunismo.
Esquema general del funcionamiento y estructura política de la URSS
Frente a la idea de Stalin de la creación del socialismo en un solo país, la URSS, Trotsky desarrolló la idea de la “revolución permanente” y en todas las partes del mundo. Se erigió en el exponente de la revolución mundial que muchos, dentro del partido, estaban empezando a descartar a cambio de construir primero el socialismo en un solo país. Trotsky denunciaba enérgicamente el cansancio que había caído sobre el socialismo, denunciaba a la NEP, con su tolerancia para los burgueses, y reclamaba un desarro­llo más intenso de la industria y la colectivización de la agricultura, exigiendo la inmediata adopción de un plan general, de un control estatal y de una organización de toda la vida económica del país.

Pero Trotsky no consiguió hacerse con el partido. Fue acusado de desviacionismo, de maquinaciones contra el Comité Central y de incitar a la discusión pública de las cuestiones fuera del partido. Trotsky fue enviado a Siberia, y después desterrado de la URSS. El poder pasó entonces a un triunvirato formado por Stalin, Zinoviev y Kamenev. Después de eliminado Trotsky, Stalin se volvió contra sus colaboradores Zinoviev y Kamenev, que fueron eliminados del triunvirato y desposeídos de sus cargos. Entre sus partidarios se llevaron a cabo centenares de arrestos y deportaciones. Y, desde entonces, Stalin ejerció una verdadera dictadura en nombre del Partido, del cual era Secretario General.
Organización política de la URSS
Apenas el Partido había expulsado a Trotsky, Stalin se apoderó de ciertas partes de su programa. En 1928 lanzó el primer plan quinquenal, que se proponía una rápida industrialización y la colectivización de la agricultura. La planificación de la vida económica del país por los funcionarios del gobierno había de convertirse en el rasgo distintivo de la economía soviética. De esta forma, Stalin daba fin a la NEP instaurada por Lenin.

El primer plan quinquenal, que se inició en 1928, fue declarado cumplido en 1932, lanzándose un segundo plan quinquenal, que duró hasta 1937. El tercero, inaugurado en 1938, fue interrumpi­do por la guerra con Alemania en 1941. Después de 1945 se introdujeron nuevos planes.
Esquema básico de los primeros planes quinquenales
El primer plan quinquenal estaba administrado por una agencia llamada el Gosplan o Comité Estatal de Planificación. Esta decidía la cantidad de cada artículo que el país debía producir, el volumen de esfuerzo nacional que debía ir a la formación de capital y el que debía dedicarse a la producción de artículos para el consumo diario, qué salarios debían percibir todas las clases de obreros, etc. El sistema era extraordinariamente complejo y eran necesarios incontables comprobaciones e intercambios de información, naciendo así una numerosa clase de oficinistas.
Esquema sobre las características principales de la colectivización agraria
El principal objetivo del primer plan era el de construir la industria pesada de la URSS y colectivizar la agricultura. El plan establecía granjas colectivas (koljoses), que no eran del Estado, sino de los campesinos que residían en ellas. Los campesi­nos individuales tenían que aportar sus tierras y su ganado a las colectividades. Los campesinos prósperos o kulaks se resistían a ello, por lo que fueron eliminados como clase y sus tierras fueron colectivizadas. De esta forma, también se crean explotaciones agrícolas estatales no cooperativas (sovjoses). La agricultura necesitaba una industrialización urgente, para lo que era necesaria una fuerte inversión en maquinaria y equipamiento; así como cambios en los métodos de trabajo. En el curso de este primer plan se organizaron en todo el país centenares de estaciones de tractores y máquinas. Cada una, en su región, mantenía una dotación de tractores, cosechadoras, peritos agrónomos, etc., que eran enviados de una granja colectiva a otra, según las necesidades locales. En 1939 estaba colectivizada totalmente la agricultura.
El primer tractor, de Wladimir Krikhatsky
Fuente: Wikimedia commons
De esta forma, la industrialización avanzó rápidamente. Al principio era muy considerable la dependencia tecnológica de los países capitalistas. Desde el comienzo, los planes quinquenales se habían propuesto como uno de sus objetivos la autosuficiencia industrial y militar del país. En este sentido, el segundo plan quinquenal mostraba una decisión firme de reducir las importacio­nes y de lograr la autosuficiencia nacional, especialmente en la industria pesada.

La industrialización de la URSS se llevó a cabo a costa de un gran sacrificio de la población. Se requería de todos que aceptasen un programa de austeridad y abnegación, prescindiendo de los mejores alimentos, viviendas y otros artículos de consumo, para poder crear la riqueza y la industria del país. El plan requería un trabajo duro y unos salarios bajos. El pueblo miraba hacia el futuro, hacia el momento en que, construidas ya las industrias básicas, habría mejores viviendas, mejores alimentos, mejores ropas. El socialismo puso fin a algunos de los males de la libre empresa. No había paro; no había ciclos de prosperidad y de depresión; no había miseria ni pobreza. No se sentía ninguna diferencia de clase entre los obreros y la dirección; existía poca envidia porque las diferencias de ingresos eran escasas.

El Comunismo de la URSS - El Imperio Maligno de Stalin,
subido por Elmaestroibra a https://www.youtube.com

Pero no hay duda de que todo esto se logró al precio del totalitarismo. El gobierno lo supervisaba todo; no había lugar para la discusión ni para la crítica; nadie podía abandonar el país sin autorización especial; sólo había un partido; no había sindicatos, ni prensa libre, ni libertad de asociación. El arte, la literatura e incluso la ciencia se convirtieron en vehículos de propaganda política. En cuanto al número de personas sacrificadas (burgueses, kulaks, personas desafectas), es difícil llegar a una cifra exacta, pero alcanzó a muchos millones a lo largo de los años.

Esquema sobre las diferencias políticas entre Lenin y Stalin
en el desarrollo de la URSS hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La Revolución Rusa: La Guerra Civil y la formación de la URSS.

En 1917, el levantamiento de las clases populares acabará por derrocar al régimen zarista e instaurar otro en el que el Partido Comunista regirá el devenir de la nación durante la práctica totalidad del siglo XX. Sin embargo, la subida al poder del Partido Bolchevique no estará exento de una oposición que cristalizará en el surgimiento de una guerra civil que asolará el país y que terminará por imponer el poder comunista. La Guerra Civil dejará al país asolado y debilitado económicamente pero unido políticamente bajo una bandera impuesta al conjunto de la población. 

Enlaces relacionados:
La Revolución Rusa: Rusia a principios del siglo XX.
La Revolución Rusa: La Revolución de 1917.
La  Revolución Rusa: La NEP, la III Internacional y la era de Stalin.


 LA GUERRA CIVIL (1917-1923)

El 3 de marzo de 1918 los comunistas firmaban con Alemania la paz de Brest-Litovsk: Rusia salía de la guerra, al tiempo que entregaban a los alemanes el control sobre las provincias bálticas, Polonia y Ucrania. Pero la paz real no llegó pues el país se había hundido inmediatamente en una guerra civil, tras la subida al poder de los bolcheviques. Así, al Ejército Rojo bolchevique (creado por León Trotsky) se le oponía un Ejército Blanco compuesto no sólo por los antiguos reaccionarios zaristas, los liberales y los burgueses, sino también todos los tipos de socialistas antileninistas, que se dispersaron en todas direcciones para organizar la resistencia contra el régimen de los soviets, y obtuvieron la ayuda de los aliados occidentales.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la presencia de campesinos que rechazaban los reclutamientos forzados y los requerimientos, y que se enfrentaron tanto al Ejército Rojo y como al Blanco. Estas guerrillas campesinas se centraron en la lucha contra las ciudades, independientemente del bando por el que luchaban y en ellas jugaron un papel esencial los desertores de ambos ejércitos. Era el Ejército Verde, donde campesinos y minorías nacionalistas y separatistas constituían el grueso del contingente.

A esta caótica situación había que añadir, además, a anarquistas y anarcomunistas, fundamentalmente de Ucrania, que formaron el llamado Ejército Negro. Este Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania contaba con un amplio apoyo de la población pues estaba formado en su mayoría por campesinos en la defensa de las tierras en las que vivían.

Lenin y Trotsky (ambos en el centro de la imagen) entre soldados y delegados
del Décimo Congreso del Partido Bolchevique (1921)
Fuente: Wikimedia commons

Debido a las diferencias ideológicas y a las enemistades naturales, estos ejércitos podían aliarse entre sí o enfrentarse entre ellos dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, parecía que el Ejército Blanco era un enemigo natural del resto, aunque contaban con un discreto apoyo de las fuerzas aliadas (inmersas en la Primera Guerra Mundial).

Aunque estaba rodeado por fuerzas enemigas, el Ejército Rojo controlaba un territorio cohesionado y centralizado que incluía Moscú y Petrogrado. Mejor disciplinado y organizado, contaba con las mejores infraestructuras. Los Blancos, en cambio, estaban divididos y les resultaba difícil organizarse para pasar a la ofensiva. Pero su mayor problema radicaba en que representaban a un régimen contra el que la propia población se había levantado, injusto y desigual, y que no reconocía ninguna concesión a las minorías nacionales. Por ello, la gran masa del pueblo se sentía más cómoda con una victoria bolchevique, a pesar de sus posibles diferencias y de que no faltaran las acciones violentas.

Mapa sobre el reparto de fuerzas durante la guerra civil
elaborado a partir de Soviet Union - Transcaucasia / Shadowxfox / CC BY-SA 3.0
En cuanto al nuevo régimen, la más antigua de sus institucio­nes era el Partido, al que seguían los Soviets y el Consejo de Comisarios del Pueblo. Se fundó el Ejército Rojo, una policía política llamada la Cheka y se promulgó una constitución.

La Cheka aparece con poderes muy extensos, fruto de las circunstancias del momento y experimentó un desarrollo enorme. La decisión  de Lenin y el Politburó la ejecución secreta y sumaria de la totalidad de la familia imperial chocaba con las intenciones de quienes hubieran preferido un proceso público del zar Nicolás II y se lleva a cabo la noche del 17 de julio de 1918 en Yekaterimburgo. Ya no había vuelta atrás, el imperio había desaparecido para siempre.

El zar Nicolás II y su familia en 1913, cinco años antes de su ejecución.
De izqda. a dcha., Olga, María, el zar Nicolás II, la zarina Alejandra, Anastasia, Alexis y Tatiana,

 por Boasson and Eggler. Fuente: Wikimedia Commons  
Durante aquellas guerras civiles, el Terror Rojo estalló en Rusia. La Cheka fue la más formidable policía política hasta entonces conocida. El Terror bolchevique se proponía la extermina­ción física de todos los que se oponían al nuevo régimen. El Terror logró su objetivo y, juntamente con el Ejército Rojo, estableció el nuevo régimen. Los demás bandos, sin embargo, no fueron ajenos a estas prácticas y la violencia radical y social se generalizó en la totalidad del país. Métodos como el  internamiento de adversarios militares y políticos en campos o la toma de rehenes fueron prácticas generalizadas.

La violencia popular generalizada se extendió durante toda la guerra civil. Incluso los poderes locales radicalizaron sus posturas dejando escapar su odio acumulado durante años tanto como actuaban arbitrariamente. Las persecuciones antisemitas se convirtieron en práctica habitual.

Ya a partir de 1920, la balanza empezaba a caer del lado rojo, debido quizás al escaso apoyo popular de los blancos y a su mayor desgaste. Sin embargo, retrasaron su inevitable final hasta 1923. Sin embargo, la concentración bolchevique en su enemigo natural y el desgaste de este esfuerzo permitió la multiplicación de rebeliones de distinto signo (como la rebelión de Kronstadt, la de Tambov o la revolución majnovista) y el surgimiento de poderes locales cuya supresión retrasó el final de la guerra.


Tropas del Ejército Rojo atacando la fortaleza de Kronstadt (1921)
Fuente: Wikimedia Commons


 EL COMUNISMO DE GUERRA

En política social, los bolcheviques, al principio, no adoptaron grandes planes, contentándose con una mezcla de principios y conveniencias, conocido como «comunismo de guerra». Nacionalizaron algunas de las más grandes empresas industriales, pero dejaron el grueso de las mismas bajo el control de los obreros. El problema acuciante era el de encontrar alimentos, y para ello el nuevo gobierno estableció requisas, exigió a los campesinos que hiciesen las entregas acordadas e invitó a los sindicatos a enviar destacamentos armados por todo el país para procurar alimentos por la fuerza.

Mientras la guerra seguía librándose, la moneda se hundía fruto de la inestabilidad en que se veía inmerso el país. En esta tesitura, el trueque y los pagos en especie se convierten en moneda corriente. El nuevo régimen instauró la gratuidad de las viviendas, y de ciertos servicios públicos.

Se estableció una economía dirigida desde el aparato estatal, las necesidades del momento requieren volver a instaurar prácticas llevadas a cabo en las fábricas antes de la guerra y contra las que los obreros se habían rebelado. En la esfera rural, se realizan requisas forzadas para abastecer a las ciudades y al ejército. Sin embargo, la guerra continuaba arruinando la economía y destruía las infraestructuras del país. El mercado negro adquirirá una importancia creciente. La hambruna de 1921 asoló el país y las requisas y los racionamientos aumentaron.

Cartel sobre la hambruna de 1921, por Iván Vasilevich Simakov (1921)
Leyenda: "¡Recordad a los hambrientos!"

Fuente: Wikimedia Commons
En las ciudades, el racionamiento y las duras condiciones urbanas en un país en guerra provocaron la salida de miles de personas e dirección al campo. Por consiguiente, las grandes ciudades perdieron casi la mitad de su población.

La propaganda se generaliza e impregna cada manifestación de la vida social. Se lleva a cabo también un esfuerzo para alfabetizar y educar a la población, conscientes de la poderosa influencia que puede implicar, a largo plazo, el control de la cultura y la enseñanza sobre la población.

Mientras tanto, la guerra civil continuaba. Pero las fuerzas antibolcheviques nunca llegaron a unirse, ni tampoco los aliados llegaron a ponerse de acuerdo. En 1922 la guerra civil terminaba.

Tras el caos y la destrucción de la guerra, Rusia aparecía como un país arruinado y en el que la autoridad del Estado descansaría sobre los hombros de un partido único con un poder absoluto. La seguridad de la sociedad se logró a costa de la libertad individual. Las aspiraciones revolucionarias, que habían costado tanta sangre, habían sido secuestradas por aquellos mismos que habían intentado ponerlas en práctica. La dictadura del proletariado no dejaba de ser una dictadura y aún cuando el Terror se redujo, el aparato policial seguiría funcionando.

El comunismo de la URSS - La Revolución de Lenin,
subido por MrAndrews727 a https://www.youtube.com 


 LA FORMACIÓN DE LA URSS

Los bolcheviques habían establecido las fronteras del nuevo estado coincidentes con las del antiguo imperio zarista, excepto en el lado europeo. Rusia había perdido millones de kilómetros cuadrados de territorio, pero se consiguió la paz y el régimen se mantuvo.

Con el final de las guerras civiles y de la intervención extranjera en 1922, fue posible establecer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La concepción dominante era una combinación de lo nacional y lo internacional: reconocer la nacionalidad mediante la concesión de autonomía a los grupos nacionales, a la vez que se conservaban aquellos grupos, integrados en una unión superior, y se permitía la incorporación de nuevos grupos.
Emblema de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, por Pianist
Fuente: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0
La Unión Soviética fue establecida como la unión de las Repúblicas Soviéticas de RusiaUcraniaBielorrusia y Transcaucasia. De esta forma, el Estado soviético se establecía como una federación de repúblicas, cada una con sus propios organismos políticos y administrativos. El 28 de diciembre de 1922, se aprobó el Tratado de Creación de la URSS. La Constitución de 1924 establecía la Unión, declaraba que todas las repúblicas miembros podían separarse y que podían agregarse repúblicas socialistas de nueva formación. De esta forma se legitimaba la Unión.

Mapa sobre la formación de la URSS y la incorporación de las distintas repúblicas